domingo, 9 de abril de 2017

La caverna

Hay mucha gente que escucha la palabra filosofía y se pone a bostezar, como si fuera algo obsoleto, que les suena a añoso, pero la realidad es que si algo no morirá nunca mientras el hombre inteligente exista, es la filosofía, de ella podemos aprender grandes lecciones de vida. Ver como miles de años atrás, algunos de nuestros antepasados tenían un pensamiento asombroso; como es el caso de Platón (427-347 a. C.), que fue un filósofo griego discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles.

En el Libro VII de la República, Platón nos presenta el mito de la caverna, un relato impresionante que es totalmente genuino, también en nuestra época contemporánea. 

Este mito de la caverna, cuenta:

Imaginaos a unos hombres que desde niños fueron encadenados por el cuello y las piernas en una pared, para vivir en el fondo de una cueva, dando sus espaldas a la entrada de esta. 

Como están atados a este muro, no pueden girar la cabeza, su visión está limitada y por lo tanto, lo único que ven es la pared de la caverna y en ella unas sombras proyectadas de ciertas cosas.

Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos que ven, debido a las circunstancias de su prisión; se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas, todas y cada una de las sombras proyectadas, ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.

Al otro lado de la pared, sin posibilidad de comunicarse, hay una serie de personas que hablan entre ellas y portan una serie de objetos, que sobrepasan el muro que los separa, y junto a ellos una hoguera que proyecta las sombras de estos objetos en la pared del fondo. De manera que los hombres encadenados solo pueden ver unas sombras y oír unas voces, sin poder saber nada más.

Ahora, supongamos que uno de estos hombres encadenados es capaz de liberarse de sus ataduras y huye. Entonces podrá ver con sus propios ojos al otro lado del muro, a las otras personas y todos estos objetos; el camino a la salida es difícil, pues la gran hoguera que hay detrás le deslumbra. A base de acostumbrarse empieza a dirigirse hacia la entrada de la cueva, hasta que sale a la luz del día.

La luz del sol lo deslumbra, le produce ceguera momentánea y dolor, tapándose los ojos. Entonces esperó a que fuera de noche para irse acostumbrando a la tenue luz que reflejaba la luna, luego la luz del día al amanecer y, finalmente pudo adaptarse a la luz del sol, descubriendo la verdadera realidad. 

Este hombre se dio cuenta, de que había vivido engañado toda su vida, con las imágenes reflejadas en el fondo de la cueva, sintió pena por sus compañeros y regresa a la caverna diciendo que las únicas cosas que han visto hasta ese momento son sombras y apariencias, que el mundo real les espera en el exterior; ellos le toman por loco y se resignan a creer en otra realidad, estos solamente creen en la realidad de las sombras que se reflejan en el fondo de la caverna. El motivo de la burla, sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que éstos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad… 

Un relato sensacional, que seguro muchos de vosotros, os habéis podido sentir identificados con esta naturaleza del hombre, que sigue estando aún vigente en nuestros días.

Tantas personas engañadas, millones de ellas, obligadas a ver unas tristes sombras de la realidad, a creerse lo que oyen y viviendo una vida con una cadenas invisibles para ellos, una prisión para su mente; estafados por todos estos hombres que hablan y portan estos objetos, que representan a nuestros políticos, las religiones, los medios de comunicación, los bancos y ricos, las empresas multinacionales, etc., que envenenan las mentes de todos, con una verdad distorsionada de la realidad, para el antojo, el capricho y su sed de poder.

Pero he aquí, que también hay personas, que logran desatarse en un momento concreto de su vida, su curiosidad y las ganas de saber la verdad, le hacen escalar este muro, porque llevan mucho tiempo, disconformes con lo que viven, entienden que algo no encaja en este mundo. Entonces, ve a todos estos porteadores, a estos charlatanes y mentirosos; detrás de ellos, la hoguera que representa el conocimiento, y que estos, usan en su propio beneficio, para engañar a los demás.

En este proceso, las personas que han llegado hasta aquí, quedan cegados por esta consciencia, y poco a poco, empiezan a entender dónde estaban, y lo que han hecho con ellos durante tantos años, sintiendo una enorme frustración y rechazo ante lo que sus propios ojos están viendo.

Pero después, el que llega a asimilar la mentira de su vida, busca una salida, sabe que esa no puede ser la realidad auténtica, y desea enormemente encontrar soluciones a todo esto, anhela entender de una vez, que hay detrás del telón que habían puesto ante sus ojos.

Y empieza a dirigirse hacia la entrada de la caverna, mientras sigue deslumbrado y asimilando conceptos, sufrimientos y los grandes errores de la historia, de la suya propia. Hasta que por fin, al llegar a la superficie, puede ver en el pozo en el que estaba metido, y entender lo que es la vida de verdad, la importancia de todas las cosas y sobre todo las soluciones, que harían de este mundo, un lugar más digno y mejor para todos.

Resulta que con esta sabiduría y alegría, vuelves a la caverna para contar lo que has aprendido, pero no te van a echar cuenta, irán por ti, pues no van permitir que cambies su estilo de vida. A partir de ese momento te has convertido en una amenaza para todos ellos y serás apartado de la sociedad, tú mism@ no podrás volver a formar parte de ellos, sus actividades, sus rutinas, ya no son de tu agrado, porque sabes que todo eso es mentira y genera un gran sufrimiento.

Llegados a este punto, puedes enfriarte y camuflarte entre una sociedad del mundo, que nunca te aceptará, o todo lo contrario, seguir luchando, unirte a otros como tú, para impedir que encadenen a más gente, a los jóvenes, para cortar de raíz la gran mentira de la caverna. Y aunque es tremendamente difícil, la buena noticia es que cada vez, somos más los que descubrimos la realidad y la propagamos, generando la duda y el despertar de los demás.

Llegará el día, en que seremos suficientes, para provocar el cambio, con nuestro actuar diario, por eso, si te sientes identificad@ con el maravilloso mito de la caverna de Platón, no desesperes, la ayuda está en camino, tanto si estás encadenado, como si ya fuiste liberado. No será fácil, será un camino muy duro, pero te garantizo una cosa, tendrás lo más grande de esta vida, la ansiada libertad. ¡Despierta!.

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