miércoles, 5 de abril de 2017

Crisis

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos; la creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas, que a las soluciones; la verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos; es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro y acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Este texto pertenece a alguien muy importante, que tenía muy claro, de donde surge la verdadera capacidad del hombre para desarrollar todo su potencial. Está claro que nuestra especie siempre tiende al conformismo, a la linealidad, una rutina diaria que nos va pudriendo poco a poco, pues llegamos a aceptar todo lo que ocurre en nuestro entorno como algo normal.

Perdemos toda sensibilidad, y realmente parece que dejamos de ser humanos, de vivir la vida y ceder ante la idea de superar tantos retos, que esta nos pone cada día. Por eso, es en la crisis personal o en una crisis de sociedad, donde el hombre se pone las pilas, para buscar nuevas soluciones a los problemas; cuando el sufrimiento llega, cuando nos acorrala el peligro y sentimos como la adrenalina recorre nuestro cuerpo, acelerando el corazón, entonces todo vuelve activarse, y los mecanismos del reloj, empiezan a moverse; en ese momento, el hombre crece y se hace más fuerte.

Es como las aguas de un río que se estancan, conforme vaya pasando el tiempo, la materia orgánica se pudrirá, multitud de bacterias y microorganismos surgirán para consumir su oxígeno, acabando con la vida más compleja, crecerán algas que enturbiarán el agua y al final, toda vida se habrá extinguido en ese agua estancada. Pero si quitas el atasco que impedía al agua correr, esta se irá renovando, y conforme pase el tiempo la vida aparecerá más fuerte y vigorosa que antes.

Esto mismo ocurre en nuestra sociedad, en nuestra existencia personal, hay momentos, donde aparecen contrariedades y obstáculos que nos hacen sufrir, entonces surge la crisis. Ante esta situación tenemos dos maneras de afrontarlo, la primera, no hacer nada, que es lo más “cómodo” y aguantar todo lo que se pueda, soportando innecesariamente los múltiples sufrimientos que vengan; o bien, ponerse en marcha e intentar mejorar y cambiar los problemas que tenemos en el horizonte. Podrás equivocarte varias veces, pero lo importante es moverse y no apoltronarse, lamentándote de lo desgraciad@ que eres.

Pero sin duda, lo más penoso de todo, es ver como cada día, las personas dejan de luchar e invertir este proceso de crisis, sentir como cae la sociedad en el desánimo y se acostumbran a ver con unas gafas, en donde aceptan que esta perturbación de la realidad, no tiene remedio y es mejor abandonarse ante el cruel destino. Como les pasa a personas muy ancianas, que al perder las ganas de vivir, se dejan apagar tumbados en una cama, hasta que al final su cuerpo fallece, por culpa de este pensamiento envenenado.

Siempre intentamos desechar los momentos malos, y quedarnos con los buenos, pero debemos entender que son un todo, y son necesarios los dos. Y con una mirada positiva saber leer entre líneas, para comprender que dentro de lo malo, hay una oportunidad de ser mejores y corregir los errores, que tantas veces cometemos.

Te digo esto, siendo consciente de que yo no soy nadie importante, ni gran cosa, pero la persona del texto con el empezaba esta publicación, se llamaba Albert Einstein, un genio, una de las mentes más prodigiosas que ha tenido la raza humana. Él supo ver que el punto débil del hombre, puede transformarse en su arma más fuerte, para llegar a ser capaz de hacer cosas impresionantes, como las que este señor hizo en vida.

No te acobardes nunca frente al sufrimiento, que el miedo no te paralice, más bien úsalo para coger carrerilla y atravesar esa cortina de humo, que no te deja seguir con tu historia hacia adelante.

Recuerda que en esta vida hay que “morir” varias veces para después renacer; y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra, así pasar una nueva página en tu existencia, donde cada vez seas más adulto, más responsable y consecuente con tus actos… ¡Ánimo, sigue adelante!.


1 comentario:

  1. Las crisis: correcciones y oportunidades. Muy bien, sigue avanzando. Bendiciones.

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