domingo, 26 de febrero de 2017

Game Over

Hay muchas personas que se creen que esta vida es un juego, es como si se inventaran una realidad donde ellos son los protagonistas principales. Quizás piensan que son los mejores y que como estrellas de este juego, se lo merecen todo, aunque eso suponga pisar las cabezas de los demás, e incluso que puedan morir por su actitud.

Cada uno se monta su propia aventura, atentando contra su salud, su familia, la sociedad o el medio ambiente, ¿qué más da?, lo importante es jugarse el tipo como si fueran inmortales; y no me refiero solamente a tomar drogas legalizadas como el tabaco y el alcohol, o las demás sustancias ilegales, tampoco me refiero a ir con el coche o la moto infringiendo las normas y poniendo en peligro a los demás, ni siquiera a cometer actos vandálicos, saltarse la ley o jugarse la vida robando o haciendo no sé qué burradas.

Más bien me gustaría explicar como todos los días, cada uno de nosotros hemos aprendido a jugar, cada uno, de manera diferente en este mundo… a este le gusta aparentar una vida que no lleva, a esa le gusta hacerse la víctima, aquel solo va a lo suyo, esta no deja de fastidiar y la de más allá es simplemente una egoísta que no piensa por nadie… ¿Quién eres tú?...

¿Qué estás haciendo?, ¿a dónde vas?, ¿no te das cuenta de las tonterías que haces todos los días para agradar… a quién?, ¿a ti, al otro…?, ¿a quién intentas convencer?.

Estamos en esta vida ciertos años, y lo único que hacemos es estupidez tras estupidez, ¿qué tú no?, ¡felicidades!, eres el único ser humano en la faz de la tierra que tiene la cabeza en su sitio… ¡un perrito piloto para ti!, perdona… pero eso te lo creerás solo tú.

Pasamos por esta vida descontrolados, obedeciendo órdenes, cumpliendo con nuestros “deberes”, y al final del día, nos sentimos vacíos y cansados, porque nuestro estilo de vida no nos gusta.

Pues voy a decirte una cosa, este juego tiene un tiempo, y al igual que una máquina de salón recreativo, todo dependerá de la destreza del jugador, de su suerte y de las monedas que tenga en el bolsillo; y al final sea por una cosa o por otra, el juego llegará a su fin.

No sé cuándo será, pero en tu vida de repente, cuando menos te lo esperes aparecerán las palabras game over, y desaparecerás de este universo rápidamente… - un momento, pero si yo todavía quiero seguir jugando, mira me quedan monedas… -, olvídate, ¿ves ese letrero?, pues se acabó, quizás en esos últimos momentos pensarás, ¿ya está, así acaba todo para mí?... pues... pues sí.

Y solo en el último instante, solo en ese preciso momento, ante esas enormes letras que anuncian que tu juego se ha acabado, comprenderás que no deberías haber jugado con la vida, y por tu necedad, la has desperdiciado, ¿entiendes?.

Es como la espada de Damocles, no te creas que tienes, ni exijas un poder que no posees, no vayas por la vida jugándotela y mira hacia arriba, quizás la afilada espada del rey Dionisio se balancea sobre tu cabeza, solo sujetada por un pelo de crin de caballo. Se prudente como Damocles y quítate de en medio rápidamente, antes de que te hiera de muerte.

La vida no es un juego, es algo muy serio, muy importante, la tuya y la de los demás, algo irrepetible, que no tiene nada que ver con los videojuegos en donde el personaje tiene vidas infinitas. Aprovecha entonces, para reflexionar sobre tu existencia en este mundo, para ayudar a los demás, respetando a las personas, a los animales y al medio natural.

¿Te gusta jugar?, pues hazlo comprometiéndote con la sociedad más próxima que te rodea, juega a cambiar tu barrio, tu ciudad, a mejorarla, a minimizar el sufrimientos de tantos seres vivos y a levantar la voz, para luchar contra todo aquel, que lo único que pretende es hacer daño de verdad.

Y por muy bien que lo hayas hecho, al final, a todos nos llegará este fatídico momento, donde todo termina, pero si has jugado buenas cartas, tu vida no habrá sido en vano, sino que de los frutos de tu existencia, otras generaciones podrán beneficiarse y aprender que no vale la pena jugarse la vida por estupideces. Que lo importante es amar y ayudar a los demás, protegiéndolos y defendiéndolos con tu propia vida…

Recuerda que muchos de los que viven merecen la muerte y muchos de los que mueren merecen la vida, por eso, no la desperdicies más y vuelve a comenzar… mientras tengas una oportunidad.

En memoria del gran héroe Pablo Ráez

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