sábado, 11 de febrero de 2017

Diferente

Es llamativo ver cómo reacciona la gente en general ante lo que es diferente, si alguien se pasa de lo “normal” en su vestimenta, en un peinado, una alteración física, o solamente por la forma de ser u opinar, rápidamente aparecen esas caras de asco y de extrañados, ante lo que están viendo sus ojos; atónitos miran descaradamente o cruzan la calle como si de una enfermedad contagiosa se tratara.

Ser diferente parece como que tiene una connotación mala, es como que acusa a los demás de quiénes son o qué están haciendo. Obviamente en la sociedad en la que vivimos, llenas de normas y restricciones, se han conformado unos moldes de tipos de personas, y uno se ve en la obligación de encajar en uno de ellos, para no destacar y así no llamar la atención, con pura hipocresía.

En nuestro mundo una persona diferente, tiene que ver con algo que sale de lo habitual, y suele parecer peligroso, con matices delictivos, de rebeldía, situaciones y hábitos maliciosos o enfermos, de los que no solo hay que apartarse, sino que hay que denunciarlos y perseguirlos hasta hacerlos desaparecer; gente que se muestran totalmente intransigente con las formas distintas y los cambios de los demás, creyéndose con el derecho de restablecer el orden decretado que tienen en sus cabecitas.

¿Acaso es malo, por ejemplo, que un hombre se tiña el pelo de colores?, ¿o que no le guste el fútbol?, ¿lo convierte en alguien raro?, ¿qué es lo que define realmente a una persona?... ¿no deberíamos de temer más al político enchaquetado que no deja de robar?. Aceptamos lo “normal” como bueno y lo distinto como incómodo y desagradable.

¿Quién te ha dicho a ti lo que es normal o no?, ¿quién eres tú para juzgar a los demás, echándole tierra por encima?. 

Y es que ser diferente es lo mejor que nos puede pasar a todos, ya de por sí, en la propia naturaleza si te fijas bien, aun cuando no lo parezca, entre los seres de una misma especie hay siempre muchas diferencias. La prueba más clara, es que si la biología pretendiera como malo las disparidades, no habría permitido que nuestro ADN fuera único para cada uno, fíjate hasta donde llega la diversidad.

Por tanto, si todos somos diferentes al nivel más pequeño, por nuestro propio código genético, con más razón, las diferencias a niveles mayores, deberían al menos ser tenidas en cuenta y apreciadas, por el beneficio que pudieran traer.

Si algo se puede hacer de diez maneras distintas y viene una persona ofreciendo otras tantas más mejores, ¿no deberíamos acogerlas, estudiarlas y si son buenas ponerlas en práctica o al menos respetarlas?. La resistencia al cambio que existe por la mayoría de las personas, hace que al final todo siga igual, por culpa de esta masa de personas, y de su miedo irracional, lo diferente es algo terrorífico; como dicen ellos, mejor lo bueno conocido que lo malo por conocer… ¡pero si no lo conoces!, ¿cómo vas a saber si es malo?, es cerrar la mente a todo, para seguir en la oscuridad.

Si la mayoría piensa toda igual, ¿eso significa que llevan razón?, ¿o que están haciendo bien?, yo pienso que no tiene nada que ver; de hecho cada vez que te encuentres del lado de la mayoría, creo que es tiempo de hacer una pausa y reflexionar, sobre dónde te encuentras.

Porque la persona que sigue a las multitudes, normalmente nunca irá más allá de estas; pero la persona que camina sola en ciertos momentos, se encontrará con lugares donde nadie ha estado antes, su experiencia crecerá y será capaz de ver donde otros no pueden. Por eso, nunca debemos tener miedo de ser un signo de contradicción para este mundo; no te preocupes si se ríen de ti por ser diferente, aprende también a reírte tú, porque ellos son todos iguales.

Es sabido que las grandes personas siempre han encontrado una oposición violenta por parte de la gente mediocre, por eso, si eres diferente sea física o mentalmente, si sientes que tu pensamiento no encaja con la mayoría, te felicito, porque en ti reside la esperanza de un nuevo futuro, eres lo que necesita este mundo. Se precisa valor para crecer y convertirse en lo que realmente eres o serás algún día.

No tengas miedo, adelante, muéstrale a esta sociedad por qué eres diferente, y cómo tú puedes mejorarlo, siempre con respeto y amor hacia los demás.

Y si leyendo esto, te das cuenta que eres de esa gran mayoría idéntica, no te preocupes, ¡sal de ella!, si hay cosas que no te gustan en el mundo en el que naciste, haz tu vida diferente.

Porque en la diversidad, en lo distinto, está la llave del cambio, para ti, para tus familiares, para tu país, para todos los seres vivos y para este planeta. Una transformación necesaria, en donde todos siendo diferentes tenemos mucho que aportar, para vivir en armonía y ser de una vez, esos seres adultos, de los que tanto presumimos ser de boquilla.

No voy a decir mucho más, ¿sabes qué?, deberíamos tener miedo de ser iguales... no de ser diferentes…

2 comentarios:

  1. Abogo todas y cada una de tus palabras. Supongo que aquellos que siguen la voluntad de otros, o la que impone la sociedad, lo hacen por mera comodidad, o sencillamente, porque no saben hacerlo de otra manera. Pensar por nosotros mismos requiere un esfuerzo, ése, que tiempo atrás se encargaron de anular, y ahora, en el día de hoy, aún seguimos arrastramos ese lastre… Pero se intuyen cambios, el mundo empieza a pensar y a dejar caer tupidos velos que cubrían sus ojos. Supongo que es un principio, entre tanto tiempo, sometidos.

    Un placer leerte.

    Bsoss.

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  2. Es nuestro momento, cada vez somos más, un saludo.

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