miércoles, 25 de enero de 2017

Mi tierra

Hoy me gustaría hablaros del lugar donde vivo, Huelva, mi ciudad, que está al sur de España, con una población que apenas llega a los ciento cincuenta mil habitantes, con kilómetros de grandes de playas y arena fina, con una temperatura de las más cálidas de Europa y la que tiene más horas de luz en el año; junto a sus tres islas y su maravillosa sierra, la convierten en un paraíso digno de ver. No os preocupéis, no os voy a soltar un panfleto publicitario, no van por ahí los tiros.

Mi Onuba (así la llamaban los griegos), aun siendo pequeña, tiene una gran historia, desde los primeros colonizadores tartésicos, los fenicios, el imperio romano, los musulmanes y cristianos; Ella, ha visto pasar en sus largos siglos, a gran cantidad de razas, creencias y personajes importantes. Cuna del descubrimiento de América, ha sido testigo de cómo zarpaban las naves al mando de Cristóbal Colón, para llegar a las Indias más rápido, topándose sin quererlo con esa maravillosa tierra del nuevo mundo.

Lugar escogido por los aliados para engañar a la Alemania de Hitler, dejando un cadáver de un supuesto militar en una de sus playas, con documentos falsos sobre dónde iban a atacar y poder despistarlos, mientras ellos se reunían al norte del continente Europeo y así ganar terreno en Europa.

Tiene una gastronomía espectacular, destacando la gamba blanca, la chirla y el mejor jamón ibérico del mundo entre otros, también posee el primer equipo de futbol creado en España, El decano Real Club Recreativo de Huelva, grandes poetas, escritores; Doñana, que es una de las reservas naturales más importantes de Europa e incluso existe una estación de la NASA, donde se estudia el programa espacial de la futura colonización del planeta Marte, pues posee en el pueblo de Riotinto, una tierra minera, que es calcada a la superficie marciana… muchas cosas puedo contaros, una pequeña porción de tierra, que alberga una gran cantidad de historias, vivencias y recursos, que no todos pueden llegar a presumir de ello; pero no os preocupéis, como decía antes, no quiero que os aburráis con este post, pues ya sabéis que mi blog tiene otra utilidad distinta.

Prosigo, pero mi Huelva, también tiene su parte negativa, una ciudad relativamente fundada como tal desde hace “poco” tiempo, que presume de todo lo que tiene su provincia, ya que los onubenses siempre hablamos en general de todo el municipio, porque si le restas todos sus pueblos, con sus historias y riquezas, a Ella no le queda mucho para presumir como capital, y sobre todo, después del tsunami de 1755, un desastre natural, donde gran parte de la historia de nuestra urbe desapareció bajo las aguas.

Un núcleo urbano formado por la actividad pesquera y la industria química, donde la mayoría era gente de pueblo, que no apreciaban mucho esta pequeña localidad, tan solo trabajaban en ella, para escaparse luego, en los descansos a sus pueblos de origen. Y es que, hasta muy pocas generaciones atrás a la mía, ha sido cuando los nacidos en esta ciudad y residentes en ella, hemos intentado amarla y defenderla de verdad.

Un lugar difícil, pues aunque la mayoría de sus gentes son buenas y amables, característico del estupendo clima mediterráneo que disfrutamos, llama la atención también, por el pasotismo que la generalidad de los onubenses tienen ante todo, no luchan por su Huelva, fácil a la hora de quejarse en “petit comité”, luego les cuesta la misma vida salir a las calles para reclamar la cantidad de abusos y la mala gestión que sufrimos desde siempre. 

Con uno de los índices de muerte por cáncer más altos de España, debido a su potente industria química que está pegada a la ciudad; cierto que da un gran número de puestos de trabajo, pero que también, unido a las ya contaminadas aguas por culpa de siglos de minería, no pueden justificar la enorme contaminación que sufrimos aquí, tan solo porque no se les obliga a estas fábricas a cumplir con los protocolos de medio ambiente y a mejorar sus infraestructuras en este sentido. Siempre con la amenaza de cerrar, irse a los países del este y dejar a media ciudad (y pueblos) en paro.

Un precio demasiado alto, trabajar mientras el aire que respiras te va matando lentamente, con una balsa de residuos de fosfoyesos, tan grande como la propia ciudad y con una sorpresa en su interior, material radiactivo que fue introducido a traición, con permiso de las autoridades, y que sorprendentemente sigue allí, filtrándose por las grietas de las balsas, llegando a las marismas y afectando a todo el ecosistema y por supuesto a nuestra salud. Ningún alcalde ha tenido el coraje y la valentía de solucionar este gran problema, ¿por qué será?...

Hay una parte que se queja, y una mayoría de ella, lo único que quiere es construir en esa zona industrial, hoteles y casas, casas y más casas… en una ciudad donde hay un porcentaje muy alto de viviendas vacías y donde cerca del cincuenta por ciento de los jóvenes onubenses están en paro, teniendo que salir fuera para ganarse la vida. A parte de la industria, se vive del sector servicio, que deja muy poco dinero en los bolsillos de mis vecinos onubenses, no hay nada más; no se invierte, porque no interesa, los políticos de aquí ya tienen sus negocios montados.

Nunca se han preocupado, por crear nuevos tipos de comercios, no están estableciendo un futuro para la juventud, a pesar que hay grandes jóvenes emprendedores que buscan ayudas, para darle a esta ciudad algo más por lo que sentirnos orgullosos; es una lástima, que estos políticos de un bando y del otro, se preocupen solo por cobrar sus altos sueldos y subir a carguitos más altos, como pasa con algunos alcaldes en la provincia, el presidente de la Diputación de Huelva, y otros aprovechados más, que se reparten todo el pastel.

Hablo de esto sabiendo lo que digo, una urbe hostigada por sus políticos, tanto los de aquí, como por la Junta de Andalucía, que deja siempre la mayoría del dinero en su amada Sevilla (y no pienso que sea culpa de los sevillanos, ni siento odio hacia ellos, todo lo contrario, es una gran ciudad y muy hermosa), la contaminación, el paro, la creciente incultura, en una ciudad cada vez más pobre, por mucho que lo quieran negar.

¡Ay!, mi Huelva, ¡qué maltratada has estado siempre!, ¿hasta cuándo seguirás así?, ¿llegará el día en que tus gentes hartas de tanta mentira y robos, se levanten para arreglarte y echar a toda esta patulea, que te está llevando a la ruina?...

Una población a la que ciegan, con su carnaval, su semana santa, “su” romería del Rocío, “el arte del toreo” y su Recreativo de Huelva… como si eso significara ser onubense obligatoriamente, ¡pan y circo!, es lo que les dan, para que no piensen en todo lo que he dicho anteriormente.

Los onubenses, la mayoría con la mente aún muy cerrada, que no quieren cambiar, que no se mueven hasta que la desgracia llama a su puerta, que no se unen para ayudar a los demás. En donde salvar animales vagabundos o ayudar a los pobres, parece algo solo para gente que no está muy bien de la cabeza. Estamos a la cola de todo, y lo único que parece que quieren después del trabajo (quién lo tenga), es fiesta, fiesta y más fiestas, olvidándose de la cruda realidad…

Por supuesto que también hay gente que lucha contra todo esto, pero son muy pocos, en una sociedad demasiada metida en sus egoísmos y costumbres… el cambio en esta ciudad es muy difícil, todo está en contra… es por eso que te digo Huelva, ¡despierta!, no dejes que te pisoteen así, lucha y comprométete no solo con salvar a tu equipo de futbol, sino con los más necesitados, a asemejarte a las ciudades más avanzadas y evolucionadas en el pensamiento, en la ética y la educación.

Mi Onuba querida tienes un gran potencial, no lo sigas desperdiciando más… por favor.

Esta es mi tierra de contrastes, supongo que los que no son de aquí, quizás se sientan identificados también en algunas cosas, y me gustaría que comentarais algo sobre ello.



2 comentarios:

  1. Resido en Huelva desde hace 9 años. Te doy razón en todo. Quiero esta ciudad de adopción tanto como la tierra que nací y me duele que se maltrate tanto y que se haga tan poco. Me alegro de saber que una persona joven este concienciada con la realidad de esta "nuestra tierra". Un gran abrazo

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  2. Muchas gracias, es importante tener el corazón y la mente abierta para saber criticar también lo que amas, decir como algunos dicen, -todo va bien- y no mirar hacia los problemas, es un indicador de que la mentalidad que hay en esta ciudad es retrógrada. Los jóvenes deben invertir esta tendencia.

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