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miércoles, 15 de noviembre de 2017

De otra manera

“Antes quería salvar el mundo, este bello lugar, pero… que ilusa era entonces, es una tierra de magia y fascinación, digna de ser amada sin reservas, pero cuanto más te acercas… más vislumbras la gran oscuridad que encierra. Y la humanidad (sonriendo tristemente)… la humanidad merece un capítulo aparte, lo que uno hace al enfrentarse a la verdad es más difícil de lo que pueda parecer, yo lo aprendí a la fuerza, hace mucho, mucho tiempo… y ya jamás volveré a ser la misma.” 

Así empieza una narración de una diosa, en una película que estuve viendo el otro día, y estas palabras me hicieron reflexionar, sobre la vida, sobre mi experiencia vivida en estos últimos años. Me pareció un tema muy interesante, ya que creo que más de un@, se sentirá identificado con todo esto.

Aunque es con los dieciocho años recién cumplidos, cuando a una persona se le considera mayor de edad y por tanto adulta, la verdad es que es imposible ser maduro en tan pocos años, pese a que sea una mente maravillosa, buena o educada, aunque haya sufrido lo indecible y con ello aprendiera más rápido, una parte de la realidad de este mundo. Es necesario más tiempo para poder forjar a base de dolor y placer, de alegrías y sufrimientos, una experiencia mínima como para ser totalmente consciente de las reglas del juego, en el que estás metid@ sin tu consentimiento; por mucho que las generaciones aprendan más rápido gracias a internet y las nuevas tecnologías, hay cosas que siempre requerirán diferentes etapas en el tiempo, que disipen las distintas cortinas de humo, que esta sociedad te tiene preparada…, y eso… el que llegue a descubrirlas, pues muchos se quedan en el camino, bien por ignorancia, pereza o incluso adrede, para intentar esquivar absurdamente la cruda realidad. Esa, con la que algún día, más tarde o temprano, se dará de bruces contra él y lo devorará en el pánico más horrible que se pueda conocer, pues no se ha interesado, y la faz de la Parca, transforma la cara del hombre más prepotente y seguro, hasta reducirlo a cenizas en pocos segundos.

Es cuando estás sobre los treinta, que comienzas a darte cuenta del agujero en donde vives, y compruebas de verdad, que la inocencia la perdiste por el camino de los adultos hace ya tiempo, prácticamente sin querer y sin darte cuenta. Al caerse el telón, la mayoría no hacen nada para cambiar, sin embargo, otros, intentamos revertir el proceso, y restaurar todo lo que hemos destruido, deshacer lo que nunca debió pasar… pero cuanto más énfasis le pones, más se levanta el sistema, no ya la administración y los políticos, sino la gente que te rodea, tus compañeros de trabajo, tus amigos e incluso tu familia, de aquellos de los que nunca lo hubieras imaginado, para que todo siga igual, ahogando toda esperanza, como si esta sociedad se comportara como auténticas arenas movedizas… al final, llegas a una conclusión aterradora… estas sol@ en este intento y solo puedes contar contigo mism@.

Después de esta experiencia, al ver que no se puede desandar lo andado, que ya nadie quiere empatizar y el daño ya está hecho, solo queda la solución de mirar al presente y cambiarlo para construir un futuro mejor, poner todas nuestras fuerzas en modificar nuestros malos hábitos en singular, que tanta muertes en plural traen diariamente. La idea de salvar al mundo se desvanece, ya no quieres ser un héroe, ni siquiera lo intentas, pues no es cuestión de convencer a nadie con palabras, sino con tu propia experiencia de vida, sin que tu atisbes, si los demás te siguen o no. 

Año tras año, recibes palos, y más palos, para disuadirte de esta idea, oscurecer tu horizonte, para que solo pienses en ti y nada más, pero cuanto más sufres, más fuerte te haces y también más sabi@, pues eso es lo que hace el tiempo en las personas... por lo menos en algunas. Has entendido que esta guerra se libra sola, que los frutos de tus buenas acciones no los verás en su plenitud, pero están ahí y algún día florecerán, para hacerle entender al mundo, que no vas a tirar la toalla JAMÁS, y que continuarás mientras te quede un soplo de vida, aunque vayas sol@, pues creo en lo más grande que tiene el ser humano, el amor y la compasión, estas, algún día moverán el mundo y como si fuese un virus, ya nada las podrá detener.

Este es mi credo, esta es mi forma de vida, no sé si estaré equivocado o lo haré bien, si solo es una mera utopía, y sé que no soy un superhéroe, pero sin duda, lo pienso y… ¡ey! merece la pena morir por esto, ¿no te parece?, es nuestra elección personal.

Por eso para terminar, te animo a que no te conformes ante lo que tus ojos ven, no creas que la naturaleza del hombre solo es la destrucción, es verdad que ha sido duro, pues empezamos con una manera de pensar hermosa, y la crueldad del ser humano, ha quedado tatuada en nuestras espaldas, como si se tratara de mil latigazos, a cual más doloroso. Pero ya hemos cambiado, no somos los mismos que al principio y hemos entendido en su totalidad que debemos hacer, sin necesidad de tener superpoderes.

Acabo el post con las palabras de esta diosa, que aun llena de poder, también comprendió sus limitaciones en esta realidad: 

“Antes quería salvar el mundo, acabar con la guerra y devolver la paz a la humanidad, pero entonces vislumbré la oscuridad que vive en su luz, y aprendí que dentro de cada hombre, conviven ambas… es una batalla que cada uno ha de librar en solitario, algo que ningún héroe jamás derrotará, y ahora sé… que solo el amor puede salvar el mundo, así que me quedaré luchando y me entregaré, por el mundo que puede llegar a ser, esta es mi misión ahora… ahora y siempre.”

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La pieza que falta

Veo en esta sociedad tan diversa, cantidad de personas, cada una con sus vidas, con sus historias, y a veces parece que lo único que nos une, es la especie de dónde venimos, porque por lo demás llegamos a ser tan distintos, siendo iguales… que me cuesta reconocer que tengamos algún interés común o brille en nosotros algo de empatía hacia los demás. 

El trabajo nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo, y el poco que nos sobra, lo dedicamos a algún hobby, a una actividad concreta u otras cosas que nos gustan. Un@s lo dedican a jugar a los videojuegos, otr@s cuando llegan a casa siguen trabajando sin desconectar, algún@s se dedican al deporte por entero, otr@s a navegar por internet, las manualidades o el bricolaje, también el cuidado de animales, aquell@s a las compras compulsivas, otr@s a delinquir, algún@s solo buscan hacer dinero, meterse en la política para conseguir poder o simplemente pasan el tiempo viendo la televisión sin pensar en nada… 

Una variedad casi infinita, en donde ponerse de acuerdo, no entra ni por asomo en la mente humana… pero entre tanta diferencia, si hay un punto en común, todos tenemos algo que nos une de una manera inconsciente e inevitable, es como una pieza de puzle que falta en nuestro interior y que nos descoloca. Una pieza nunca hallada, nunca encontrada por el hombre, ni siquiera sabemos si existe o no, pero sería un alivio poder colocarla en este hueco tan importante, pues sincronizaría la manera de actuar de las personas. 

Te preguntarás - ¿qué pieza es esa…? -, pues es una incertidumbre, una semilla invisible que no germina, una cuestión que nos atormenta la mayoría del tiempo sin darnos cuenta. Algo tan sencillo como no saber para qué estamos aquí, una simple idea que nos tiene en vilo y descontrola esta sociedad, desvirtuándolo todo, llevándola al más absoluto caos, en donde la vida no se aprecia y nos inventamos realidades paralelas, para no aceptar esta gran duda. Si supiéramos de verdad que hacer en cada momento, todo sería diferente, muy diferente, pues hasta el hombre que se cree más prepotente, cae ante esta incógnita y se pierde totalmente, vagando entre miedos y egoísmos.

No a todo el mundo le gustaría ser su propio jefe, ya que conlleva a veces demasiadas responsabilidades, pero aparte de eso, ¿a quién no le gusta que en su trabajo, por ejemplo, le digan lo que tiene que hacer?, yo hago esto y aquello, ocho horitas, para casa y al final de mes cobro mi nómina… las preocupaciones para los que manden. En todo momento queremos saber qué tenemos que hacer, pues es muy cómodo, nos da confianza en que no nos equivocaremos y si lo hacemos, alguno se encargará de arreglarlo; una vida en donde no tengamos que dudar, que no exista miedo al fracaso, a saber siempre que estamos haciendo lo correcto y que contribuyamos al desarrollo de la sociedad, para un mayor bienestar de todos. 

Pero desgraciadamente, esto no es así, y todo queda sujeto a la libre interpretación de las personas, de manera que para unos, una cosa puede ser buena y para otros es lo contrario. Un tira y afloja, un construir para luego derribar, una especie de ying y yang descontrolado e imposible de dominar pues somos demasiados complejos y numerosos; sin contar, los engaños, mentiras y controles a los que nos someten los poderosos (políticos, religiosos, banqueros, empresarios y gente de las altas esferas), que hacen totalmente imposible caminar todos hacia un mismo sentido, para evolucionar a algo más grande, a lo que todos ansiamos, pero no conseguimos a pesar del paso de los siglos… 

Es verdad, la incógnita está ahí, y el libre albedrío creo que es demasiado bueno para nosotros, y al no saber usarlo correctamente, nos hace un flaco favor a la humanidad y al planeta entero. Pero no es menos cierto, que aunque la pieza no está, no se trata de buscarla ni sufrir por ello, quizás como raza superior debemos fabricarla nosotros mismos, tenemos ese potencial, porque cada uno presenta una diversidad diferente y la pieza ha de ajustarse a cada uno en particular. 

Por eso deja de rastrearla, no está en la política, ni en las religiones, ni en el trabajo, ni en la familia, tampoco en tus hobbies, ni en ningún sitio… a tenor de tu experiencia, y de los hábitos positivos, todos sabemos lo que es justo y/o correcto (básicamente al menos), la empatía vivida con los demás, y el descubrir de que no todos los seres vivos en este mundo lo están pasando bien, la necesidad de cambiar tantas mentiras y tradiciones malignas que nos retrasan en nuestro cambio hacia un mundo mejor, odiar todo lo que hacemos mal enseñado por nuestros propios padres… nos dará la clave, el molde, para fabricar esa pieza, que aunque no sea la ideal, es con la que todos soñamos, así aprenderás a saber, qué es lo tienes que hacer en cada momento, a tener la seguridad y la satisfacción de ser un adulto de verdad, para asumir responsabilidades, ayudar y cambiar los hábitos diarios, los que los jóvenes deben ver en ti, para que todo se renueve por fin. 

Es horrible notar todo esto en la cabeza y no saber encajar la última pieza, ¿qué tienes que hacer tú?, ese sin duda, es el gran rompecabezas… ¿Cómo te puedes olvidar de esto que acabas de comprender, y luego te pasas días enteros disfrazándola de tu memoria, y después, las noches dedicarlas a intentar reconstruir este maldito puzle una y otra vez hasta el amanecer?, ¿es qué no te cansas?... ¿cuándo comenzarán tus cambios de verdad?, ¿cuándo colocarás esa dichosa pieza que te falta?...

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tradiciones

Según la Real Academia Española, las tradiciones se definen como la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hechas de generación en generación, y conservadas en un pueblo de padres a hijos. 

Hay muchísimas tradiciones buenas, culturales y de todo tipo que nos recuerdan de dónde venimos y qué raíces queremos conservar de cara al futuro; pero en ningún momento en la definición, distingue entre buenas o malas, entre tradiciones dañinas o que causan un efecto positivo para la vida y la sociedad en general.

Es curioso que esta palabra siempre tenga como una connotación alegre, agradable o beneficiosa para una comunidad de personas, y eso me llama la atención, pues ahí se ve lo atrasados que estamos todavía, ya que, o la definición está incompleta, o si se considera siempre como algo positivo en nuestro pensamiento, entonces, la mentalidad del hombre del siglo veintiuno no es como debería ser…

De las tradiciones que no influyen negativamente, que respetan la vida, y hacen un bien, poco tengo que decir; que sigan adelante y a disfrutarlas todos por muchos años.

Pero lamentablemente, en el mundo, hay miles de tradiciones salvajes, de gente que conserva una mentalidad de la edad media o más retrasada. En este post me centro en algunas de las muchas que hay en España, y que son realmente horribles, en donde la sangre, como vampiros, es lo único que puede llegar a divertirles, con tal sadismo, que pone los pelos de punta. Entre ellas se encuentra por excelencia las corridas de toros, de la que ya dediqué un post y que te recomiendo que leas, en donde de una manera bestial, unos psicópatas maltratan a un toro con malas artes, jaleado por otra cantidad enorme de anormales, cual circo romano, que piden SANGRE, DOLOR y MUERTE.

Si hablamos del toro, ese animal que representa a este país (tan querido y famoso), podemos encontrar al toro de la vega, en Tordesillas (Valladolid), en donde sueltan al animal por las calles, lo persiguen y maltratan, hasta conducirlo a la vega de río Duero, donde unos picadores y lanceros lo revientan (literalmente) hasta su muerte, bonita tradición si señor… hace dos años, debido a la presión de los animalistas, se prohibió lancear al toro y matarlo en público, pero la realidad es que al final no se sabe bien lo que le hacen al pobre animal y cómo muere, porque matar, lo matan. Este pueblo, lleno trogloditas e idiotas sanguinarios, siguen pidiendo que se le claven lanzas al toro hasta matarlo, como "antes", como manda la tradición; gente mierda, que deberían clavarse ellos las lanzas por algún agujero profundo y desaparecer de este mundo.

Fiestas asesinas en España sobran, en Aragón, Andalucía y Castilla y León (catalogado de interés turístico), está el toro enmaromado, como por ejemplo en Benavente (Zamora), en donde atan una cuerda al animal por el astado y es arrastrado por la ciudad, provocándole desgarros en el cuello y por supuesto, empujones, patadas y demás, luego, ¡cómo no!, se sacrifica, pues si no estos simios (con perdón por nuestros antepasados animales), no descansarán tranquilos y no dormirán esa noche en paz. De esa cuerda os colgaba yo uno a uno, para que sintierais el pánico y el dolor más extremo.

Otra son, los toros embolados, en toda la comunidad de Valencia y Cataluña (en más de 100 municipios), en donde ponen en los cuernos del animal unas antorchas encendidas o pirotecnia, atado a un pilón, y nada, pues es muy divertido ver como el toro asustado se va quemando, mientras le pegan patadas, le tiran del rabo, etc., pero dicen que no sufre… verdaderos salvajes, cientos de personas que van a este espectáculo lamentable, desde niños a viejos, organizado por el ayuntamiento de turno... yo alucino, ¿y las leyes contra el maltrato animal?, ¿dónde está la justicia?, ¿qué hace la Policía y la Guardia Civil?, nada, como siempre.

España país de enfermos, cobardes y asesinos que solo disfrutan torturando animales, justificados por tradiciones con una solera decrépita llena de maldad. Una ameba tiene más sentimientos que todos estos psicópatas.

O por ejemplo el correr de los gansos en Carpio del Tajo (Toledo), en donde en honor al apóstol Santiago, se cuelga un ganso en una cuerda boca abajo, y ahora un cazurro (bueno, muchos), se acercan velozmente en un caballo, para tirarle del cuello y arrancárselo… si lo consigue es el más listo del pueblo al parecer; desde 1983 debido a la presión mediática, el animal ya lo colocan muerto, pero aun así, ¿de verdad que hay matar gansos para divertirse así?, asquerosamente horrendo, gente basura, para un pueblo de mierda, totalmente podrido.

El apedreamiento de Judas, en donde el Domingo de Resurrección, atan un muñeco a un poste, con una serie de tinajas a sus lados, que los pueblerinos de Robledo de Chavela (Madrid), rompen con piedras, el tema es que dentro metían animales, gatos, ardillas, etc., que morían de la forma más agónica, lógicamente. Ahora en los recipientes ponen papelillos, ¡ah! pero, también palomas que se crían en la torre de la iglesia, que naturalmente muchas de ellas acaban muertas. Una vez más, los españolitos y sus fiestas de sangre y borracheras.

También podemos nombrar la fiesta del cordero aquí en España, en donde se sacrifican miles de ellos en el rito islámico de Eid al Adha, una fiesta familiar preciosa en donde enseñarles a los niños el desprecio por la vida, parece necesario; ¡hey, musulmanes!, a matar animales a Arabia Saudita o a la India, que ya no es necesario desangrar lentamente a un cordero para comer y menos en honor a un Dios; malditas religiones, siempre igual. Y lo mismo digo con las matanzas caseras de tantos pueblos en España, verdaderos bestias.

Y así hay una larga lista de fiestas, como patos al agua en Sagunto (Valencia) donde los maltratan y ahogan, el encierro del pilón de Falces (Navarra) donde (incitándolas) tiran vaquillas por los precipicios, el correbous en Valencia y Cataluña, donde muchas vaquillas mueren ahogadas para diversión de la gente, por supuesto la mierda de San Fermín, la fiesta de las luminarias en San Bartolomé de Pinares (Ávila) donde pasan a los caballos por hogueras para purificarlos, etc., etc., etc. Sin hablar de los malditos cazadores o las miles de romerías en donde tantos animales mueren reventados, como pasa en el Rocío.

Como la cantidad de fiestas en donde se tiran toneladas de verduras, comida, agua y bebidas, que quedan desparramadas por los suelos, mientras los pobres que viven en sus esquinas se mueren de hambre... unos desgraciados ignorantes que cometen un crimen contra todo el que pasa necesidad.

Señores esta es la bazofia del país en que el que vivo, en donde miles de personas salen a la calle para torturar y matar a animales, que lo único que quieren es vivir como cualquiera; lo hacen con saña, con risas y alegrías propias de dementes, llenos de alcohol por supuesto, apoyado por las religiones (y su gran amor de dios) y las putas administraciones que se pasan por el forro, la derechos universales de los animales y las propias leyes contra el maltrato animal. ¡Maldita España!, ¿es qué todo lo haces mal?, ¿por qué los animales tienen que sufrir una vida de tormento, abandono y de crueldad, para el recreo de muchos?.

No es propio de seres humanos de esta nueva era, que sigan con tantas tradiciones de siglos atrás, en donde pensaban que la tierra era plana. Para todos los animalistas, vegetarianos, veganos y gente con sentido común, os animo a resistir tanto dolor y a luchar para que de una vez por todas estas tradiciones caigan, y el hombre no tenga que masacrar a un animal para pasar el rato; que los niños no vean más asesinatos y sean libres, en un mundo donde se cuide y se respete toda clase vida, para llegar a vivir en armonía y no condenar a la juventud con los mismos crímenes que esta bazofia comete cada año.

España, mira que me gusta tu clima y tu tierra, pero cada vez, odio más a los humanos que en ella habitan… Extranjeros no vengáis a este país, está podrido en todos los sentidos.

Mirad la España del sadismo, tanto del catedrático que está tirando del ganso, como los incultos que miran con ganas de sangre.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Maquillaje

En esta sociedad en la que vivimos, todo se ha convertido en pura cosmética, ante la cruda realidad de la que participamos como unidad, la única solución que tomamos cada día, es rellenarla completamente de colores, parcheamos todos los defectos, cogemos la brocha de la mentira y repartimos maquillaje a discreción hasta que una capa gruesa de pintura no nos deja ser consciente de la verdad.

Polvos y coloretes llenos de envidia, pintalabios egoístas, cremas envenenadas de todo tipo, sombras de ojos hipócritas, correctores falsos, pintauñas detestables, lápices de ojos llenos de ira, máscaras deformantes, pinzas hirientes, etc., que forman una amalgama y te convierten en una bestia, pues sabiendo todo lo que hay a tu alrededor, le giras la cabeza como si no fuera contigo, y no tuvieras la culpa.

Maquillamos lo que no nos gusta, a los feos y feas, gord@s, deformes, ancian@s, pobres, lo que no nos interesa, lo que nos incomoda, a los que piensan distinto a nosotros, los que no siguen los cánones establecidos, las guerras, los maltratos, a los enfermos, y hasta la misma muerte, con tal de aparentar vivir en un mundo maravilloso.

Es insultante muchas situaciones que he vivido, como por ejemplo, que muchos padres no quieran que su hijo, vea la foto de un toro de una corrida, que en España por desgracia es muy normal, porque puede traumatizarle, apartándole de la cruda realidad, pero luego se le deja al niño ver las atrocidades que salen en las noticias, en las redes sociales, divertirse con juegos violentos, ver películas bélicas o de una edad inapropiada para ellos.

Hay muchas fotos que deberíamos enseñarles a los niños, muchas verdades que tendríamos que contarles, para que luego alzaran la cabeza, te miraran con sus ojos y te preguntaran, ¿por qué ocurre eso, por qué lo permites…?, pero es demasiado incomodo, ¿verdad?. Comentarle lo sinvergüenzas que somos, ladrones, asesinos, cómplices de tantas maldades que se cometen cada minuto en la tierra… demasiado cruel para un niño, es mejor maquillarlo todo, mentir u omitir la verdad, y ya cuando sea mayor y no pueda cambiar, que sé de cuenta de la realidad por si sol@, sintiendo una enorme frustración e impotencia.

Hay que ser de la más baja calaña, para querer pintar a base de mentiras e ignorancias un mundo en blanco y negro, millones de personas y animales que mueren cada día de forma horripilante, mientras tú te dedicas a ver la televisión para olvidarlo todo o poner morritos delante del móvil mientras te haces un selfie, para que todos sepan lo “feliz” que eres en las redes sociales.

Tampoco entiendo que hay que tener en la cabeza, para traer a un niño a este mundo tan masacrado y enseñarle la misma mierda que te inculcaron y que continuas traspasándole en vena, para crear un monstruo, un parásito más de este trozo de roca devastado solo por tu culpa.

¿Cómo podemos taparles los ojos a los jóvenes y mentirles con un mundo feliz imaginario?, es que, ¿tan tontos los consideras?, a la sangre de tu sangre, ¿no entiendes que les estás perjudicando?, ¿no comprendes que les estás quitando la alternativa para cambiar el mundo?, con ese comportamiento tan “tierno”, los estás reventando e hipotecas su futuro, para que al final sufra incluso, mucho más que tú.

¡Ay que estupid@ eres!, tú que te crees que eres tan list@ y todavía no has entendido nada, que te convencen los medios de comunicación con cualquier noticia, los ricos, los políticos y demás basura, con su maquillaje esperpéntico de luz y color… todo es mentira… nada de lo que te dicen es verdad… pero tú les sigues como un/a borreg@, te resistes a los cambios y te crees poseedor de la verdad más absoluta.

Tss… ¿qué más quieres que te diga?, si por mucho que te cuente no vas a cambiar nada en tu vida, no piensas sacrificarte ni un poquito, si vas a seguir creyendo en un dios sin cuestionártelo, si no vas dejar esa alimentación tan horrorosa, si no vas a dejar de comprar tantas estupideces, si lo único que haces es criticar por donde quiera que vas, si no condenas las tradiciones que maltratan a los animales, si no ayudas a nadie, si pasas de todo, si te importa una mierda lo que ocurra a tu lado, si sigues apoyando a los mismos políticos… si… si hace ya tiempo que cerraste tu mente y ni siquiera piensas por ti mism@, como si estuvieras muert@.

Lo único en lo que te has especializado es en ser un/a buen/a maquillador/a de la vida, donde todo lo que te escandaliza lo pintas, lo camuflas para no verlo, como si eso fuera a solucionar los problemas… llevas toda tu vida igual, disfrazando realidades, pasando de puntillas por delante del horror, a ver si con suerte no te toca a ti. 

Deja ya esa absurda afición de embustes, que no te deja ser feliz, que te hace pensar que eres buena persona, porque no es así. El día en que realmente estés dispuesto al cambio, y dejes atrás estos perfumes baratos y polvos mal echados, entonces podrás decir, que realmente algo nuevo nace en ti, pues como realmente te ves más bell@ es al natural, nada de toda esta patraña que la sociedad y el sistema te inculca cada día. Tu opinión diferente es la que sirve, date cuenta lo importante que eres, que no te hace falta venderte como si fueras una putilla barata, o un esclavo sin luz en los ojos hasta la muerte y rendirte ante lo que quieren que hagas, ante lo que no desean que veas. 

¡No colabores en todo esto!.

Es hora de que tomes el desmaquillador en tus manos, y te quites tantas capas de pintura, para que te dejen ver la realidad y luego ayudar a otros también a desmaquillarse, para terminar limpiando el mundo de tanta hipocresía y una vida tan insustancial, en donde siempre haces lo mismo, año tras año y con esa rutina morirás.

Hazlo por ti, por los jóvenes, por tus hijos a los que “pintarraqueas” hundiéndolos en la misma basura en la que vives tú y tanto te quejas, ¿no te da vergüenza, no ves cómo se degradan cada vez más rápido?, hazlo por el planeta y la vida que hay en ella, no sigas jugando con algo tan serio, millones de vidas inocentes están en juego; apártate de todo lo que te perjudica, despierta a una nueva forma de vivir, no te conformes. Para que algún día puedas llamarte un adulto de verdad, que no se esconde tras un maquillaje mortal, ni participa de la mentira y la indiferencia del ser humano mas vil, en pleno siglo veintiuno.


Por eso, no limites a tu hijo, a los jóvenes, a tu propio aprendizaje, porque ellos nacieron en otra época diferente, aunque no te lo parezca, los niños tienen que ser educados, pero también se deben de dejar que se eduquen a sí mismos, para que encuentren una nueva esperanza, para que no tomen el mismo camino que tú, pues ya estás infectado y destruido por dentro, el hedor de tu pasotismo solo servirá para que los condenes hasta su muerte; para que no sean marionetas falsamente maquilladas, con una risa pintada, amargamente disimulada, que deformará tristemente su inocencia, hasta las maldades y egoísmos, propios de la sociedad que has construido. No los mutiles, no tienes derecho a hacerlo, ellos deben cambiar todo esto, reflexiona…


miércoles, 18 de octubre de 2017

El día de la marmota

Son las cinco de la mañana, suena el despertador, ¿eh, qué pasa, qué es esto?, ¿dónde estoy?, ¿qué es la vida?... el mismo sonido estruendoso que tienen todos estos aparatos del infierno me perfora los oídos, extiendo la mano para apagarlo, a ver si con suerte lo hago a la primera, - a ver… ¿pero dónde está?... todas las mañanas igual -, al final pego tres manotazos más y deja de sonar… el silencio se hace otra vez en la habitación, y lo único que quiero es quedarme un rato más porque no he descansado una mierda... cuando no es la espalda, es el cuello, primero tenía calor y luego frío, desde luego parece que tengo la menopausia… pero si soy un tío joder, además tengo treinta y ocho años, todavía no me habría llegado… ¿pero qué estoy diciendo?.

Como se nota que aún no me he despertado del todo… me pongo sentado en la cama con los ojos cerrados, todavía calentitos, invitándome a la horizontalidad, ¡qué mal!... ya empiezo a recordar quién soy y cuál es mi destino en esta vida, que nada tiene que ver con la peli del superhéroe que vi ayer por la tele…

Me levanto a trompicones y a oscuras, para no despertar la bella personita que me ha deleitado con un concierto nocturno, creo que era la sonata de claro de luna, pero reversionado un poco… un poco mucho diría yo… no hay nada que hacer, ni tiritas mentoladas, ni fundas de silicona, empujones o demás “sutiles advertencias” de que ¡no puedo dormir!. Pero no pasa nada, no paaasa nada, esto forma parte del amor… en fin, me pego con el sinfonier como siempre, en el dedo chico claro está (me aguanto el gritito), esto una costumbre que tenemos este mueble y yo, él se pone delante de mí todas las mañanas y yo lo acaricio con mi dedito, es como una relación amor odio, pero vamos tirando.

Cierro la puerta del baño principal despacito y enciendo la luz, ¡flash!, voy poco a poco recuperando la vista, que yo creo, la verdad, que esto repetido cada día, no puede ser bueno para la salud, pues va quemando la retina lentamente; veo algo reflejado en el espejo, algo que se parece, se intuye una supuesta forma humana, y entonces al verme la cara, se me viene a la cabeza aquella película interpretada por Bill Murray, el día de la marmota, en donde un reportero queda atrapado en un bucle temporal, y siempre repite el mismo día en un pueblecito bastante empalagoso para él, condenado a vivir todos los días, la misma jornada.

Pues así me siento yo, una cárcel impuesta en donde después de cada paso que doy, se cuál va a ser el siguiente… me lavo la cara, me visto, salgo a oscuras otra vez al dormitorio (es curioso porque ya no me pego con el sinfonier, ¿se echará a un lado?, umm, no sé), salgo al pasillo, cierro la puerta, bajo las escaleras a oscuras, porque como encienda la luz, se despiertan los gatos que tengo en la habitación de arriba y empiezan a maullar… así que desciendo sin ver nada, jugándome la vida, como los especialistas del cine, hasta llegar a la entrada, paso a la cocina y me tomo el desayuno, que me lo han dejado preparado, (¡ooh!, también eso es amor), un zumito, un vaso de chocosoja y alguna galleta, mientras las ojeras me llegan al suelo… quiero empezar a pensar, pero aún no puedo, hay un vacío en mi cabeza demasiado grande, y es que es un crimen levantarse a las cinco de la madrugada.

Tomo la maleta y salgo al patio, mi perro me recibe contento, le acaricio la cabeza y me dirijo hacia la cancela, lo miro y le digo – tú sí que vives bien chaval, voy a ganar el sueldo para comprarte la comida -, y al cerrar la cancela, escucho la tumbona, me detengo, abro otra vez la cancela y me encuentro al perro tirado en la tumbona del patio patas arriba para seguir durmiendo, me mira con la lengua fuera y caída hacia un lado… ¡no tiene guasa el perro!, en fin, me voy que llego tarde.

Ese es el inicio de mi día a día, contado siempre con un poco de humor, porque sin él estamos perdidos, pero dejando al lado la parte cómica, si es verdad que así veo todo lo descrito, y pienso que toda esta rutina diaria en el pasar de los años, no es vivir la vida. Realmente estamos sumidos en esta esclavitud que nos aleja totalmente de lo esencial, durante tantas generaciones hemos asumido todo esto como lo que debe de ser, lo tenemos tan metido en el cerebro, que malgastamos cada latido en obligaciones, que no deberían serlas, o al menos, no como nos impone este sistema capitalista.

Y cada año que pasa, te vas hundiendo más y más, agachas la cabeza ya que no hay salida posible, todo sigue igual, año tras año la misma rutina - y da gracias de poder hacerla -, me dicen, ¿pero merece la pena una existencia así?. Nos ponen una ventana con la que nos distraemos, la televisión, la consola e internet en donde puedes vivir mil vidas ficticias… donde nos dan golosinas tecnológicas y una vez al año vacaciones para desconectar de todo.

Y ese todo induce al egoísmo, a ser esclavos, producir y producir, como hace una vaca para nosotros, que pena, tanta genialidad, tanto poder, encerrado en un sistema que te hace revivir lo mismo cada día y además, te convence de que debe ser así y tienes que estar content@... eso para el que puede, pues hay millones de personas y seres vivos que vivir en este eterno día es el peor de los infiernos.

Pero da igual, vivirás los años que sean, harás lo que te digan, pasarán los meses y sufrirás, protestarás con la boca cerrada, y seguirás reviviendo este día de la marmota , el mismo, hasta que tu cuerpo no pueda más… este es el justo castigo que te mereces, por haberte conformado así, cada vez que te levantas de la cama y no haces nada por cambiar el mundo… ya estás encerrado, el bucle se repite una y otra vez, ten por seguro que tú morirás en él.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Pena de muerte

Hablar de la condena a muerte es algo que en principio parece muy claro, solo trae consecuencias negativas y tampoco es que sirva de mucho, tan solo para apagar la sed venganza, de una justicia que no parece medir con equidad, sino más bien con odio justificado.

Pero fuera parte de los buenos propósitos, las palabras correctas y lo que se quiere escuchar… a veces pienso… dada la sociedad en la que vivimos, ¿no sería bastante lógico implantarla?. Es ya conocido, que los hombres actúan civilizadamente en una sociedad, porque hay unas normas que tienen que cumplir, y digo otra vez, tienen la obligación de acatar o de no violar, pues sino, el peso de la ley caerá sobre ellos.

Aquí en España tenemos un ejemplo bastante claro, los mismos jóvenes ingleses y alemanes que en sus países se comportan con una actitud correcta, cuando llegan a España de vacaciones, por ejemplo en Mallorca, se desmadran hasta el punto de poder perder la vida, y sin embargo, en su país no se portan así, ¿qué es lo que ocurre?, ¿por qué una misma persona puede proceder de dos maneras tan distintas?... está claro, las leyes, sus normas allí son más restrictivas y aquí en España, como ya sabemos, son menos exigentes y tampoco se hacen cumplir, por tanto desmadre total.

Así que, las leyes de un país, conforman el comportamiento de una sociedad…

Si entendemos que vas tan tranquilo por la calle y en un intento de robo, o simplemente los típicos niñatos que solo buscan peleas, te quitan la vida, entonces, ¿qué ocurre?, porque esos descerebrados te han privado de lo único que tenías, tu existencia… así, porque les ha dado la gana y han dejado una familia rota, un marido, una mujer, hijos, novi@, madre, padre, etc., porque les apetecía divertirse contigo. ¿Qué hacemos con estos delincuentes?, ¿les obligamos a que paguen una indemnización?, ¿los encarcelamos unos años?... ¿y eso realmente qué va a cambiar?, esto no te va devolver tu vida, con todos los años de buenas cosas que te quedaban por vivir.

La vida es maravillosa y frágil, y no se puede reparar de ninguna manera, ni con dinero, ni con nada material, ni siquiera el castigo de estos asesinos. Más de una vez, he escuchado que al menos aquí en España, robar y matar sale muy barato… ¿increíble, no?.

Si hubiera una norma, tanto de cadena perpetua, como de pena de muerte, seguro que muchos se lo pensarían más veces, antes de cometer tales actos, además, sinceramente, una persona que mata a otra, lo que se merece es que muera también, pues ha violado lo más esencial, lo más valioso que tenemos, ¿no crees?. Te aseguro que si en este país a todo el que se le descubriera robando, se le cortara la cabeza, como hicieron los franceses para devolver la justicia al pueblo hace unos siglos, muy pocos se atreverían a alargar su mano, pero claro, llegar a esto, - ¡hombre estamos en el siglo veintiuno, esas cosas quedan muy atrás! -, sí, pero la mentalidad del ser humano no ha cambiado, sigue siendo igual de malo o peor que entonces.

En la actualidad hay unos 58 países que tienen vigente la pena de muerte, y es verdad que si analizamos los resultados de esta ley, pues no parece que retenga mucho a los delincuentes, ni haya descendido el nivel de criminalidad. No solamente eso, sino que se incurren en delitos más graves, ya que se aprovecha dicha ley, para quitarse de en medio gente inocente e incómoda para cierto grupos poderosos y corruptos.



Así que, para un mundo patas arriba tan lleno de maldad, ni siquiera sirve el ojo por ojo y diente por diente, donde la justicia en su forma más severa, al igualarse al mal que combate, sigue perdiendo… sinceramente no encuentro un sistema ni radical, ni intermedio, válido para atajar el problema de raíz.

Particularmente, creo que la única forma, tiene que ver con la creación de normas y su justa ejecución (que realmente se ejecuten), una educación social nueva, para evitar la delincuencia. Por tanto, solo una actuación preventiva, es la que podría combatir la delincuencia en general, pues una vez que el mal se ha generado, ya no hay remedio para reponer las pérdidas ocasionadas, ya sean vidas o bienes materiales. 

Por eso acabo diciendo, que no estoy a favor de la pena de muerte, pues creo que ni es la solución, ni nos hace mejores, ni el hombre es capaz de controlar algo tan serio, sin cometer errores sin querer queriendo. Pero también es verdad, que como ser humano, me pongo en la piel de un familiar al que le han matado su ser más querido, que ya nunca volverá a ver jamás… y me vuelven a surgir las dudas sobre esta pena terminal…

miércoles, 4 de octubre de 2017

Infoxicación

No sé si habrás escuchado alguna vez esta palabreja, desde luego es un término muy interesante, que muchas personas desconocen. Si buscamos una explicación sencilla sobre qué es la infoxicación, deberíamos decir que es la sobrecarga de información o exceso de ella, provocada por la profusión de contenidos en internet y demás medios de comunicación.

En pocas generaciones se ha multiplicado exponencialmente la información que podemos obtener en un instante, es algo impresionante y aunque esto tenga su lado bueno, también tiene una serie de consecuencias bastante perjudiciales, es la que ha producido esta infoxicación, que podría decirse que es la enfermedad de la sociedad digital de principios del siglo veintiuno.

Entonces, esta intoxicación documental, genera contradicciones que pueden afectar la forma en que la información es entendida, la toma de decisiones, así como saturarnos hasta tal grado, que incide de manera negativa, en el rendimiento, bien sea en el ámbito laboral, en el académico o la parte social. La peor consecuencia es que nos paraliza y nos impide avanzar hacia los objetivos que nos hemos propuesto ya sean individuales o colectivos como organización, por mera saturación informativa, de la cual muchísima es falsa o no vale para nada.

Estamos todo el día enganchados a los móviles, cuando llegamos a casa usamos también la tablet, el ordenador, la consola, la televisión… todo está conectado a internet, un intercambio de datos cada vez más veloz. Las redes sociales, cantidad y cantidad de información, mucha de ella inútil, que empacha nuestro cerebro hasta el punto de generar estrés y ansiedad, por querer saberlo todo al momento, con distintas fuentes de noticias contradictorias, que no se saben bien de donde surgen y si están corroboradas correctamente.

Actualmente hay apenas unos mil cuatrocientos millones de aparatos cotidianos conectados a la red, pero en 2020 se espera que sean ya más de cuarenta mil millones; por eso, es comprensible que cualquier persona, en su vida profesional o no, no sea capaz, o no quiera, validar las fuentes de donde proviene esa información. Es algo lógico, si cuando buscamos cualquier cosa en Google nos encontramos con, por ejemplo, 560.000 resultados, ¿quién es capaz de leer más de 4 ó 5 páginas de esta?, ¿quién tiene el tiempo suficiente para comprobar si los datos son reales?, es más, ¿alguien ha comprobado que realmente haya 560.000 resultados?. Y ya, para rematar, ¿a alguien realmente le importa si en vez de 560.000 hay 520.000?...

Todo esto nos hace entrar en una “demencia”, en donde lo que parecía bueno para nuestro cerebro, se convierte en todo lo contrario, pues aparte de generar ansiedad, estrés y dispersión, la demencia digital es una condición que genera una disminución de nuestra capacidad mental; es como llenar una habitación de trastos inútiles, que dificultan el acceso a ella y dejan a la habitación inhabilitada para vivir de una manera cómoda y ordenada.

En este mundo de grandes tecnologías de hoy en día, nada es posible de obtener sin la pérdida de algo a cambio, es aquí donde se centra parte del debate, por eso, yo creo que todos hemos empezado a experimentar situaciones en la que no recordamos cómo llegar a un determinado lugar, los números telefónicos que antes dominábamos y otras actividades cotidianas, que hemos delegado en algún dispositivo electrónico… estamos desarrollando algunos síntomas de este padecimiento, que afecta a la atención y el desarrollo de la memoria, peor aún, está demostrado que este déficit en el desarrollo del cerebro es irreversible, pues todo organismo tiende a la mínima energía, ya que nuestra red neuronal es muy plástica y pronto se amolda a lo que hacemos o dejamos de hacer por rutina, con las secuelas pertinentes que pueden dejar, claro.

Todo esto que es muy serio, y es que llega a una última consecuencia, la gente poderosa, que domina esta información, juega con nosotros para controlarnos a base de censura, mentirnos y confundirnos diariamente con tanta información cruzada. Dejándonos atontados e indefensos, faltos de criterio para poder tener una opinión y actuar, para tomar cartas en el asunto, alzando la voz y denunciando todas las atrocidades, que los políticos, empresas y organizaciones de todo tipo, comenten cada día contra nosotros… como resultado, egoísmo, sufrimiento, muertes y más muertes, mientras nos siguen narcotizando, mientras ellos nos violan de forma consentida repetidamente.

Y es que en el culmen de la infoxicación, en la máxima demencia posible, es que tanta información nos ha deshumanizado por completo, sin sentimiento ninguno, mientras vemos por la tele como caen las bombas en un país, que muchos no saben ni donde se encuentra en el mapa. Somos capaces de ver la tragedia humana y seguir comiendo a la hora de cenar, no hay nada que nos pueda quitar el apetito, totalmente insensibilizados ante tantas injusticias… mientras no te toquen a ti, ¿verdad?. Algo que unido a esta creciente tecnología, nos ha arrancado nuestra naturaleza, las raíces de la tierra y sinceramente nos da igual lo que le pase al planeta y a tantos seres vivos, total… para el poco tiempo que vamos a estar aquí, ¿cierto?.

Por eso, ya es hora de despertar, de saber usar la cabeza, y desintoxicarnos de este veneno, ¡vomítalo!, deja de ser tan dependiente de las redes sociales, de no creerte lo primero que veas, de que seas capaz de entender la perdida de habilidades que has tenido en estos últimos años. Hace falta que tiremos del cable, que te produzcas tú mism@ un apagón digital, para inducirte un reseteo que te devuelva a la tierra, a la misma realidad que ha sido ocultada ante tus ojos y empieces a vivir de una vez de forma adulta y responsable.

La tecnología no es mala, claro que no, pero es aconsejable reducir la cantidad de horas frente al móvil, de televisión y otras drogas neuronales… coge un libro, date un paseo, haz deporte, conoce nuevos lugares, sociabilízate con personas que merezcan la pena de verdad, ayuda a los demás, conoce las cosas por ti mism@, se selectivo con la información, experimenta, grita y no dejes que nadie te pisotee más, que no te controlen y sigan haciendo de ti, una patética sombra, que a base de tragar tanta información adulterada y recreándote con tanto juguetito tecnológico, han hecho de ti un zombi incapaz de nada más.

Es tu vida, es tu salud, la tuya y la de los demás, el futuro de los jóvenes, de tus hijos… si sigues por ese camino acabarás mal, y en consecuencia todos acabaremos mal. ¡Reacciona!.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Lo que veo

Llega la noche, el manto oscuro cae, el verano se va acabando pero aún hace una temperatura agradable… hay una brisa suave, con matices y olores de espuma del mar. Me siento en mi tumbona que tengo en la terraza de arriba y luego me acuesto en ella, cierro los ojos y respiro profundamente, en cada aliento que suelto, mi cuerpo se relaja, mis oídos cansados de escuchar el estrés del día, también se calman y empiezo a oír los sonidos de la naturaleza, silencios y algunas aves que se acicalan junto a la ría.

Entonces abro los ojos, no veo nada, pero cuando pasan unos minutos empiezan a aparecer unos puntitos plateados, unos más grandes, otros más pequeños, algunos parpadean y varios están fijos en el cielo; conforme pasa el tiempo todo se llena de estrellas, y con ellas aparece un nuevo mundo, que es tan anciano como el propio universo. Cada una de estas, son las respuestas que el hombre se pregunta desde siempre, pero que ha olvidado hace ya tiempo…

¡Qué genialidad, qué maravilla!, entender lo que es realmente la vida, las soluciones están ahí, arriba colgadas, pero parece que ya nadie les echa cuenta. Navegar por el cosmos a gran velocidad, un pequeño planeta dentro del sistema solar, que a su vez está dentro de la vía láctea, que es nuestra galaxia, con millones de estrellas y planetas; junto a ella otras galaxias como la de Andrómeda y otras muchas más para formar cúmulos y si seguimos más allá, estas forman supercúmulos, como el de Virgo, donde estamos nosotros. Aún, más lejos, estas estructuras se siguen agrupando hasta formar una verdadera red de millones y millones de galaxias… ¡es impresionante!, ¿verdad?, cuánta vida habrá repartida por todo el universo.

Cierro los ojos y me imagino navegar por el espacio, asombrarme como en las fotos del telescopio Hubble, de los colores, brillos, nubes y formas que puedo llegar a visitar con la imaginación… entonces mi boca simula una sonrisa… y escucho la risa de un niño, que no solo está ahí arriba, pues en realidad nunca se marchó, él está en mi interior, aún vive conmigo.

La alegría me invade y vienen muchos recuerdos, siempre corriendo, saltando, preguntando sobre las cosas que veía… una chispa inagotable, que poseía el don del conocimiento verdadero. Sin normas, sin restricciones, solo las ganas de aprender y disfrutar, de compartir y ayudar, de ser vida y donársela a los demás…

Esto es todo lo que veo cuando me tumbo en una noche estrellada, vuelve a mí ese muchacho que un día fue expulsado para entrar en el mundo de los mayores, un lugar limitado, triste y rutinario… no quiero volver allí, no me gusta, prefiero seguir siendo pequeño, porque la vida tiene muchos colores y la verdad no se cubre con un velo de hipocresía y miedo a la realidad. Ese niño es tan grande como el universo, una fuente inagotable de sorpresas y aprendizajes, que cuelga de la inmensidad de las estrellas.

He comprendido que nunca tuvo que marcharse, no era necesario, por eso, ahora vuelvo poco a poco a recuperarlo, vuelvo a oír su risa y yo a su vez suelto una carcajada, pues el problema no es hacerse mayor, no hay nada de malo en eso, el inconveniente es olvidarse de quien es uno, pues primero fui niño y luego llegué a ser adulto, entonces lo esencial, la base nunca debe eliminarse, pues es nuestra infancia, la que determinará el camino de nuestra vida.

En el mundo de los adultos, me he ido endureciendo poco a poco, siempre quejándome, pues hay mucha maldad e injusticia, pero aunque esto sea así, a partir de ahora todo será diferente, pues es el crío que hay en mí, el que quiero que lleve mi vida, la sonrisa perdida, y que como un tonto dejé tirada. Escúchame bien, a partir de ahora mi afán, no será otro que reencontrarme con la alegría que habita dentro de mi cuerpo y que estaba enterrada; todo será diferente, porque tendré lo bueno de ser adulto y lo mejor de un niño.

Así recuperaré la paz perdida y podré seguir creciendo como persona, hasta el día en que me toque partir solo de la mano, junto a este muchacho, mientras bromeo con él y subo hacia las estrellas… 

Abro los ojos y me parece un pensamiento precioso, mientras me sigo adentrado en la noche y buscando nuevos destellos en mi vida, sin olvidar nunca, que el mayor regalo de mi vida, está ahora aquí, a mi lado, en la misma tumbona, pues su corazón late por mí y yo por el suyo… le tomo de la mano y siento que todo es genial, pues es el centro de mi galaxia, aquí seguiremos toda la noche sonriendo como niños, bajo los atentos ojos de las curiosas estrellas...

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Esperar

El hecho de que la vida esté en constante movimiento y el ser humano tenga el tiempo muy contado, sin saber con certeza cuánto exactamente, le hace vivir de una manera frenética, y muchas veces casi sin pensar en lo que está haciendo, si le conviene o si es positivo para él.

Y aunque yo siempre en esta vida invito a actuar de una forma activa y acuciante, debido a los cambios que debemos realizar para nuestro beneficio personal, la sociedad y el planeta que sufre en general, también es cierto, que no siempre tenemos que proceder de la misma manera, bien porque a veces no podemos o no sabemos por dónde tirar en una situación concreta.

Por eso, hay momentos en los que simplemente hay que relajarse y esperar, pues en ocasiones llegamos a un muro infranqueable que por mucho que lo intentemos, no nos va a dejar pasar, o después de haber hecho todo lo posible con un problema, no sabemos que podemos seguir haciendo para solventarlo. Esto produce un sufrimiento y una impotencia, que sinceramente no lleva a nada bueno y aunque la preocupación te está pisando los talones, no por eso, vas a llegar a resolver todo más rápido, es hora de aguardar un cambio de vientos que sean más favorables.

Entonces, como decía, en estas situaciones lo único que queda es sentarse y esperar… - ¿esperar? -, sí, - ¿cómo te puedes quedar quieto mientras una ola gigante avanza hacia a ti? -, ¿parece ilógico verdad?, pues cuando seas capaz de aquietar tu mente, tu cuerpo, relajarte y dejes el tiempo simplemente pasar, sin más propósito que el de agotar tu existencia si hiciera falta, sin miedo a nada, comprenderás que nuevas oportunidades volverán a surgir, inéditas respuestas saciarán tantas preguntas.

Todo esto es necesario porque no sabemos escuchar, no sabemos atender a lo esencial de las cosas, no vemos más allá de lo evidente y por supuesto no llegamos a entender en sí, nuestro significado como seres que existen. Siempre nos vamos a los extremos, complicamos las cosas más sencillas y pervertimos las preguntas más importantes, negando la realidad más lógica.

¿Sabes?, si miráramos más al cielo (y no me refiero a pensar en ningún dios precisamente), si aprendiéramos a focalizar la luz del sol, de la luna y el brillo de las estrellas en la oscuridad insondable de la noche… si fuéramos capaces de captar como un telescopio o un radar, todo lo que el universo nos transmite, aun sabiendo tan poco de él, te aseguro que seriamos mucho más sabios y reinaría en nosotros ese sentido común, que poco se encuentra ya entre los hombres; pues este entendimiento no tiene por qué radicar en su conocimiento científico, estoy hablando de algo distinto, de algo mucho más profundo, que todo ser vivo, por el hecho de estarlo, puede sentir esta conexión con el cosmos.

Porque cuando piensas con esta mentalidad, todo lo que ocurre en tu vida está por debajo, aunque no por eso deja de ser importante, con esto lo quiero decirte, es que la mitad de los problemas que tienes, en realidad son tonterías, banalidades y estupideces. De la otra mitad, más de un veinticinco por ciento tiene fácil solución y solo la última mitad de todo esto, se pueden considerar contrariedades dignas de prestarle atención.

¿Qué ocurre?, que si mezclas todo esto dicho anteriormente no puedes reaccionar, demasiado ruido en tu cabeza y para colmo, no paramos ni un momento con tanto estrés, vamos por la vida agobiados, pegando patadas y siendo esclavos de todo el que tiene dinero… qué absurdo, ¿te merece la pena?.

Ten siempre la cabeza en su sitio, que no significa hacer lo que hacen los demás, más bien es al contrario y cuando entiendas que formas parte del universo y este de ti, que sois la misma materia y que hasta tú finalidad es la misma; empezarás a ver la realidad, a desechar tantas tonterías de las que se rodea el ser humano, comenzarás a apreciar toda clase de vida, te sentirás más tranquil@ y más alegre. Las decisiones serán más fáciles de tomar, comprendiendo que no puedes cambiarlo todo, pero si puedes mejorarlo, iniciar una diferencia, para ordenar tu vida y la de los demás, aquellos que quieran escucharte y que sus vidas anden patas arriba.

Al igual que es una locura andar en una casa a oscuras y que no conoces, pues acabarás herido o muerto, si en tu vida se ha levantado una densa niebla, o una tiniebla escalofriante, amig@ lo mejor es que no te muevas, pues acabarás aún más perdido, espera… tranquilo… ¡no te muevas…ten paciencia!, espera… deja que se disipe la confusión, observa a tu alrededor, siente de una manera distinta, que te permita ver lo que era invisible y seguir tu camino tomando la decisión más acertada, aunque eso te tome un tiempo de tu vida, que te parezca desperdiciado. 

Todo esto y mucho más puedes llegar a alcanzar, por el mero hecho de saber esperar en ciertos momentos, algo tan complicado para el mundo actual y que se ha convertido en una necesidad básica, pues lo que te digo no es filosofar por filosofar, esto algo muy serio e importante, porque tu felicidad y la de los tuyos, depende de la capacidad que adquieras… para entender, que solo a veces cuando uno se detiene, es cuando realmente comienza a andar.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Hipersexualizados

Hace tiempo que vivimos en un mundo en donde el tema referente a la sexualidad y en concreto al sexo, está aumentando de una manera preocupante, hasta llegar a la perdida de nuestra propia imagen. Me explico, hemos pasado desde siglos posteriores hasta hace treinta años más o menos (y en los pueblo aun peor), en donde todo esto era algo tabú, una represión enorme por parte de las religiones y gobiernos, que fustigaban la mentalidad de las personas, con la culpabilidad del pecado y que prohibía la libertad para vivir la sexualidad de una manera abierta y sana para todos, rebajando a la mínima expresión algo tan importante y placentero como el sexo, enterrándolo en un agujero sucio, una herramienta únicamente válida para tener hijos, todo lo que se saliera de ahí, era malo y perjudicial, y por tanto había que perseguirlo. Esto generaba una serie de represiones, frustraciones y obsesiones en tantas personas, que muchos caían presos de un uso patológico de él, por culpa de tener que vivir a escondidas todas estas cosas.

De ahí, hemos ido avanzando, recuperando mucho terreno devastado por las iglesias, estados y religiones en general, hasta nuestra época actual, en donde en las naciones del primer mundo, cualquier persona puede disfrutar de la sexualidad, de la mejor manera que quiera, sin miedos, prohibición o rechazos, ya seas heterosexual, homosexual, transexual, etc.

Todo esto es genial, pues la sexualidad es algo muy importante en nuestras vidas, ya que abarca, yo diría, que todas las facetas del ser humano; disfrutar del sexo es algo realmente necesario e impresionante, que proporciona salud y una estabilidad mental equilibrada en las personas. 

Pero a medida que recorremos este camino y sobre todo con el crecimiento de la audiencia televisiva e internet y todas sus posibilidades (desde buscar amistades, ligues, amores o la simple visualización de pornografía), se está haciendo un mal uso y de manera exagerada de estos temas. Se focaliza y aísla el sexo, como algo que hay que tener presente las veinticuatro horas del día, por eso, la programación televisiva nos bombardea diariamente con programas y anuncios repletos de mensajes subliminales o directísimos sobre este; vamos, que hasta para venderte un detergente, te montan una escenita que nada tiene que ver con el producto, así supuestamente, este se vuelve más atractivo, queda retenido en nuestra mente y tiene más probabilidad de que lo compremos.

Yo creo que la figura de la mujer, está especialmente sobreexplotada, de tal manera, que pienso que llega a ser perjudicial para nosotros, pues la sexualidad es mucho más que el sexo, y cuando empezamos a ver a los demás solo como objetos de deseo, algo de usar y tirar, todo se banaliza y reducimos a un hombre o a una mujer a un juguete que no tiene sentimientos, o una historia maravillosa detrás.

Con esto no digo que el sexo tiene siempre que hacerse con amor (aunque yo lo prefiera), para nada, pero hay un paso muy grande de tener una libertad sexual, gran cantidad de información para disfrutarla y pasarla a nuestros jóvenes, a llegar distorsionar algo tan importante como la sexualidad, y al final reducirlo todo, dicho vulgarmente, a un polvete con alguien, de la que ni siquiera me acuerdo, ni donde la dejé. Si te das cuenta, llegamos a algo muy parecido, de lo que comentaba antes, desde siglos atrás, pues en muchas personas se generan estas obsesiones y patologías descontroladas, que llegan a dominar su vida, la única diferencia, es que antiguamente no había libertad (bueno no en todas las civilizaciones) y ahora sí.

Esto es algo que la OMS llama impulso sexual excesivo, un trastorno tan extendido hoy en día, que esta organización lo considera un problema grave de salud física y mental. 

Por eso debemos tener cuidado, porque sobre todo nuestros jóvenes están expuestos desde muy pequeños a una sobredosis de estímulos referentes al sexo, de una forma pobre en contenido y distorsionada, en tantas series de televisión que supuestamente no deberían ver, en anuncios que realmente muchas veces infringen los horarios infantiles, y existen ya ciertas generaciones, con una sucesión de jóvenes, que aunque disfrutan de la libertad de la democracia y toda la información disponible para gozar con su sexualidad, han puesto un listón muy alto, y lo han colocado en la cumbre de su realización diaria o del fin semana, hasta tal punto, que es en lo único en lo que piensan y llegan hasta automedicarse con fármacos, como la viagra, para durar más y quedar como unos auténticos “héroes” con sus parejas o amigos, teniendo en cuenta, que esto es muy peligroso, pues además lo mezclan con otras drogas.

Por eso, hay que cuidarse de todo este cocktail hipersexual que nos ofrecen, pues podemos acabar intoxicados de tanto cuerpo diez, como si una persona que está rellenita no pudiera disfrutar igualmente, o de tratar a los demás como meros instrumentos, sin pensar si puedes llegar a perpetrar un gran daño con tu comportamiento, pues cabe la posibilidad de hacer sentir de lo más miserable al otro con solo una mirada.

Por eso ábrete a tu sexualidad, experimenta y disfruta, alégrate y ríete mucho, goza de todo lo que te ofrece, pero cuidado, que no te coman el coco con tanta mierda envenenada y distorsionen la propia esencia del ser humano.

Está claro que en el término medio se encuentra el equilibrio, y ante todo es lo que debemos buscar en nuestras vidas y la de los jóvenes, para inculcarles que la sexualidad es más que el acto sexual, algo muy grande y muy bueno, pero que conlleva una responsabilidad, pues como todo en esta vida, se corre el peligro de perder completamente el sentido y el placer, de una de las cosas más grande que tiene la humanidad.