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miércoles, 21 de febrero de 2018

Dos años contigo

Se han cumplido exactamente dos años desde que me decidí a abrir este blog, la verdad es que estoy muy satisfecho y agradecido, por la cantidad de personas de todo el mundo que siguen mis publicaciones. Mensajes que me llegan, dándome las gracias porque les ha ayudado en un momento de su vida, en el que necesitaban unas palabras que les animaran; para mí, no puede haber mejor orgullo, que algo que empezó sin ninguna pretensión, haya podido cambiar aunque sea un poco, la vida de algunos de vosotros a mejor.

Han sido cantidad de posts, donde he hablado de muchos temas, todos los más importantes han sido tocados, en más o menos profundidad. Problemas y soluciones para cambiar este mundo; por supuesto, también vuestros magníficos comentarios a traves del blog y de las diferentes redes sociales.

Un viaje de dos años en donde siempre he hablado desde mi experiencia personal, porque a mí no me gusta decirle a la gente lo que debería de hacer, si antes no lo he hecho yo. Multitud de cambios en setecientos treinta días, en donde podéis leer en cada artículo, mi progreso individual, cada descubrimiento, cada denuncia, alegrías, penas, indignación, asombro… todo está dentro de mis escritos.

Sin tenerlo en mente, hasta publiqué un libro, del cual me siento muy contento y satisfecho de la obra creada. 

Pero sin duda, como siempre he dicho, para que sea posible este cambio, debemos romper con nuestro yo, con ese ego que no nos deja avanzar… y el problema es que muy poca gente lo va consiguiendo. Por desgracia, la gran mayoría de las personas dejan estos propósitos, si es que llegan a conocerlos, tirados por la calle, derraman estos tesoros, porque prefieren su egoísmo, pensando que tienen legítimo poder, que poseen todo el derecho para reventar la vida en este planeta… una lástima, demasiado dolor.

Un árbol no hace un bosque, ni una gota de agua, un oceano; falta mucho aún, para que el ser humano siquiera piense en cambiar de verdad y revelarse ante las barbaridades que vemos cada día y de las que somos partícipes, antes de que se demasiado tarde.

De todas maneras, yo no voy a parar, he conseguido muchas cosas, y cuanta más alta es la meta, más difusa, más imposible se vuelve. Por eso, una vez que he adaptado todos los cambios de los que hablo en mis publicaciones, no puedo esperar a que los demás se decidan, pues me siento atascado, ya que es una lucha, a veces muy feroz, contra individuos de mí misma especie, que no quiere evolucionar, que sueltan por la boca verdades que luego se convierten en veneno, matando todo lo que tocan... La persona más inocente en apariencia, puede ser tu trampa más mortal.

Como decía, yo he llegado a un estado en donde he tocado techo, pero he de seguir superando mis propios límites; si os soy sincero, ahora mismo no sé como hacerlo, pues la solución se me presenta transparente y a veces quedo frustrado. Siento que tengo mucho potencial que dar todavía, pero en esta sociedad es complicado, ya que ahoga cualquier iniciativa que no sea la de siempre…

Si puedo decirte que lo conseguiré, no sé como, no tengo ni idea, pero saldré, y seguiré superando barreras, esas que no parecen, que un simple mortal sin dinero, pueda romperlas… aún así, todo llegará.

Para eso, creo que este blog es la perfecta iniciación, como un animal cuando nace, que sale del cascarón, pero que todavía, aún le queda un largo caminar. Así que, necesito tiempo, para alcanzar nuevas soluciones a estos límites titánicos, por lo que ya no publicaré en el blog todas las semanas obligatoriamente, solo cuando tenga algo que comentar. A todos vosotros, mis seguidores os doy mil gracias por leerme en estos dos años.

Mirad, el mensaje está dicho de mil maneras, el velo de la realidad ha caído, más claro no se puede decir, repetirse más es una perdida de tiempo, que sinceramente ahora, necesito para mí, pues si no es imposible que siga avanzando. Aquí se encuentra lo más importante de mi experiencia, la receta de un mundo mejor, espero que te sirva y la complementes, ese día que realmente te decidas a cambiar de vida; pues yo ni puedo, ni deseo obligar a nadie, todo está escrito… ahora… debes tomar tú, la última decisión, solo depende de ti… ¿qué vas a hacer?...

Supera tus límites

miércoles, 14 de febrero de 2018

Dos mundos (final)

Puedes leer las otras partes en estos enlaces: Dos mundos (primera parte) ; Dos mundos (segunda parte)

Una voz susurraba a Shio, - hay una semilla del mal en todos nosotros, simplemente no sabemos cuando comenzará a crecer -, era la reina, que sostenía en la mano una forma parecida a un avión de papel, todo estaba muy oscuro y supo que era su madre solo por la voz, cuando se dio cuenta, ya no se encontraba con ella. Estaba claro que su madre no iba a darle la solución, quizás la propia reina estuviera también perdida, o no quería mostrarle la realidad por completo… La princesa estaba demasiado confundida, quizás el salvador, ese que estuvo jugando con el trono y al que su madre la envió, pudiera darle respuestas.

Mientras se dirigía a las ruinas, no dejaba de pensar en esas palabras tan oscuras, que su madre le pronunció, ¿qué significaba todo eso?, - este no es mi mundo -, decía, desde la lluvia negra todo ha cambiado mucho, la duda crecía en su interior y tenía interés en conocer el mal que la reina quería eliminar.

En el aire volaban aquellos aviones, de color negro y no solo emanaban hostilidad, m bien ﷽﷽﷽﷽piraba...diemanaban hostilidad de dre no iba a darle la soluci de color azul, Noa suspiraba...diás bien querían pegarse a ella y formar parte de su mente, el vestido de la princesa se fue volviendo negro a cada paso que daba y la oscuridad controlaba su mente, estaba cansada y solo quería huir de todo esto. En lo alto de las ruinas estaba el salvador, jugando con estos aviones, pero eran más grandes, ella llamó su atención:

- ¡Salvador! -, dijo Shio, - ¡lánzame lo más lejos que puedas! -, mientras le señalaba al horizonte.

- ¿No tienes miedo que nos vean juntos?, respondió el enorme guerrero.

- No te preocupes, nadie lo hará.

Tomo a la princesa con sus grandes manos, y la colocó en uno de estos aviones, en ese momento, apareció la reina, viendo la situación, voló hacia ellos y grito desesperada, - ¡para, te lastimarás a ti misma! -, pero el salvador la lanzó muy fuerte hacia ese horizonte desconocido, oscuro, una parte aun por descubrir, quizás escondida por su propia madre.  

Al llegar al otro extremo, no había tanta oscuridad como se imagina, todo lo contrario, tenía un mundo nuevo frente a si, y con curiosidad lo exploró, era distinto, había puertas cerradas con perlas, que no dejaban avanzar a Shio, pero si ha sido capaz de combatir con el monstruo, el poder de su madre, no serían un impedimento para adentrarse en lo desconocido…

Llegó a una hermosa estancia, nunca vista antes, y en ella había una imagen conservada, una pieza de este puzle que no llegaba a encajar, en ella se veía al ser adulto con la menor en sus brazos, pero rápidamente la imagen se tornó negra y se rompió en miles de pedazos, atacándola hasta hacerla caer una vez más. Volvió a ese extraño mundo, quizás más familiar últimamente que el suyo propio, escuchaba las risas de los pequeños que jugaban con aviones de papel, mientras su madre les estaba regañando… al liberarse, escapó hasta la entrada a palacio, algo le decía que pronto acabaría todo. Al llegar al portal, ya no dudó, ni se paró, no le daban miedo los temblores y los estruendos, se adentró para descubrir lo que había detrás de la oscuridad, pero tan solo pudo ver a la mujer con las manos en la cabeza, mirando hacia una puerta…

Había escampado, tan solo caían cuatro gotas, el cielo estaba despejado, ya había atardecido, y un sol que terminaba su jornada, solo permitía dejar ver a contraluz, la sombra de Noa arrancando la hoja del cuaderno. Después de mirar ese maravilloso atardecer, se giró con determinación hacia la casa, que estaba justo detrás de ella.

Caminó hacia ella, hasta las largas escaleras que comunicaban la playa con la vivienda, y antes de subirlas se sentó por última vez y echó una ojeada al cuaderno, había un dibujo de fuego y humo a la derecha y más aviones de papel en la hoja izquierda…

Shio sabía que al volver a palacio las cosas no serían igual, y al entrar en la sala del trono, vio que todo estaba desordenado, el ambiente era raro, nublado, quizás por un humo extraño, había fuego flotando en el aire, que alumbraba la oscuridad que inundaba el lugar, aunque ya se lo imaginaba, se alarmó porque la reina no estaba, ella grito buscándola, - ¡madre! -, todo había cambiado, estaba sola en este mundo. Decidida salió del palacio a solucionar el problema, aunque en eso le fuera vida, estaba dispuesta a crear algo nuevo si hacía falta, a inventarlo, madre ya no estaba, no la había visto desde después de su último viaje, y todo estaba transformado, ¿por culpa del coloso?... ya no lo tenía tan claro.

Avanzó con decisión, todo lo que era del planeta quemaba y agredía, pero entre movimientos muy ágiles sorteaba las trampas, se había hecho muy fuerte desde que todo comenzó, ya solo quedaban ruinas. Después de mucho caminar, oteó a lo lejos al monstruo, estaba tirado en el suelo, muy herido, cerca estaba el salvador que al ser atacado por este mundo agresivo, cayó también al suelo, pero algo curioso ocurrió entonces, al margen de lo que hubiera podido imaginar la princesa.

El coloso, el monstruo y el enemigo de la madre, se acercó al salvador a ayudarlo, se lamentaba de lo que le había pasado. Shio no tenía palabras, sintió que todos sabían lo que ocurría menos ella, ¿por qué el monstruo se apiada del salvador, el que tenía que matarlo?...

Las piernas le temblaban, su mundo era ya irrespirable, inhabitable, pero avanzó hasta el final, entonces una última imagen apareció ante ella, estaban los cuatro seres juntos, abrazados, y de un destello cayó al suelo, y sin resistirse se dejó llevar para entender lo que aun no comprendía. La visión era distinta a todas las demás, una casa, un hogar… se palpaba felicidad, giró la cabeza al escuchar a los pequeños reír, también los adultos estaban allí, todo parecía tranquilo y por primera vez no quería irse de allí,  aun confusa, sin desearlo una fuerza la arrastró violentamente hacia fuera de la estancia, volviendo otra vez a su mundo destruido; al fondo se veía claramente, como tanto el monstruo, como el salvador sufrían, mientras Shio también gritaba de dolor, entonces desató un poder de su interior como nunca se había visto, podía transformar su mundo, las estructuras bailaban al son de su danza, mientras el monstruo tomaba al salvador herido de muerte y se lo llevaba en brazos. Ella los siguió hasta un portal, sabía que esta era la última puerta que atravesaría, no sabía lo que vería y qué ocurriría después, pero no le importaba, mientras intentaba no caerse por los temblores, traspasó el portal y otra vez un silencio que hacia daño, solo había oscuridad, un túnel vacío y nada mas…

Al arrancar la última hoja, solo quedaban dos dibujos, el primero de la izquierda, donde aparecía un hombre extraño y un niño agarrados de la mano, que ahora se completaba con la última página, una niña y su madre de la mano, el dibujo acabado, los cuatro juntos… cerró el cuaderno, su cara era distinta, subió los escalones lentamente, pues eran muy altos, hacia la casa, y mientras se dirigía a la puerta, entre el ventanal del salón se distinguía a un hombre mayor sentado en el sofá…

La princesa estaba sentada en el trono, no podía más, todo tenía que haber cambiado, era la última puerta, sin embargo… aquí estaba ella, sentada en lo poco que quedaba de su mundo, lamentándose de su fracaso; pero entonces oyó al monstruo quejarse por sus heridas mortales y creó un puente que le llevo directo a él, estaba muy mal y, ¡oh!, enfrente suya había una puerta creada por el monstruo, ¡esta sí era la última!, fue atraída a ella y al traspasarla lo comprendió al fin, vio a los niños llorando y correr, mientras su madre los detenía, el otro adulto, su padre, tenía las maletas en la puerta y se marchaba… lo sentía como si lo hubiera vivido… traspasó la puerta lentamente y volvió junto al monstruo, que agonizaba entre jadeos, al que lo abrazó… ella le dijo llorando:

- ¡Padre!, ¿por qué nos dejaste?...

- …Porque… porque podía…, y gritando se hundió para desaparecer…

Shio cayó al suelo, ahora lo entendía todo, mientras asimilaba la verdad, una vida nueva crecía en su interior…

Noa estaba frente a la puerta de la casa, estaba nerviosa y dudosa, puso el dedo en el timbre, pero no sabía si tocarlo, en ese momento el coche rojo apareció aparcando junto al porche de la casa…

Ella había encontrado por fin, la paz consigo mismo, todos estos años… sin aceptar tantas cosas, todos esos dibujos reflejaban el escape del sufrimiento, cuando era niña, pero ahora ya es mayor, su hijo está apunto de nacer…

¿Llamaría al timbre para mostrarle el cuaderno y preguntar lo que aun no sabía sobre su hermano, su madre y Él?, ¿quién tuvo la culpa?, ¿o se daría media vuelta y se marcharía en el coche, dejando a su padre y respetando el pasado sin ahondar más en él?... quizás el cuaderno... debería haber estado hace tiempo en una papelera como la que estaba junto al coche rojo aparcado…
FIN
Basado en el gran juego Bound

miércoles, 7 de febrero de 2018

Ese pálido punto azul...

En 1977 la NASA lanzó al espacio la sonda Voyager 1, con la misión de localizar y estudiar los límites del sistema solar. En 1990 cuando la sonda se encontraba a unos 6000 millones de kilómetros de la Tierra, más allá de la órbita de Plutón, un famoso científico propuso orientar la sonda hacia nuestro planeta para echar un último vistazo a la Tierra.

De esa última mirada de la Voyager 1 obtenemos la imagen más lejana jamás tomada de la Tierra. Tras ver la imagen de nuestro hogar en esa impactante fotografía, este hizo la siguiente reflexión…

Eso es aquí, es nuestro hogar, somos nosotros, en él, todos aquellos a los que queremos, todos a los que conocemos, todos aquellos de los que hemos oído hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido sus vidas. La suma de nuestra felicidad y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y cada padre, cada niño con esperanza, cada inventor y explorador, cada profesor de valores, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y cada pecador de la historia de nuestra especie, ha vivido ahí. En una mota de polvo suspendida sobre un rayo de luz del sol.

La tierra es un escenario muy pequeño, en un enorme ruedo cósmico, piensa en los ríos de sangre derrama por todos aquellos generales y emperadores, para que con su gloria y su triunfo, pudieran llegar a convertirse en dueños momentáneos de una fracción… de un punto. Piensa en la infinita crueldad presenciada por los habitantes, de una esquina de ese pixel, e infligida por los apenas distinguibles habitantes de cualquier otro rincón… cuán frecuentes sus malentendidos, cuántas ganas de matarse los unos a los otros, cuán ferviente su odio.

Nuestras poses, nuestra imaginada autoimportancia, la ilusión de que tenemos alguna posición privilegiada en el universo, todo eso se ve cuestionado por ese punto de luz pálida, nuestro planeta es una mota solitaria, en la enorme y envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda, desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. 

De momento la Tierra es el único mundo conocido que se sabe que alberga vida, no hay ningún otro lugar, por lo menos a corto plazo al que pueda migrar nuestra especie. Visitar sí, ¿asentarse?, aún no; nos guste o no, de momento la Tierra es el lugar en el que podemos sobrevivir, se ha dicho que la astronomía es una experiencia humilde que forja el carácter. 

Quizás no haya mejor demostración de lo absurdo de la arrogancia humana, que esta imagen tan lejana de nuestro minúsculo mundo, para mí subraya la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad. Y de preservar y cuidar mejor ese pálido punto azul. 

El único hogar que hemos conocido jamás…

Sin duda, no me atrevo a añadir nada más a este post, pues el gran Carl Sagan ha expuesto nuestra realidad de una manera clara, esa que sabemos y no entendemos o no queremos aceptar. Solo me gustaría preguntarte una cosa, ¿tú te consideras destructor o constructor de nuestro planeta, de la sociedad?... no respondas tan rápido, piensa que si todos decimos constructor, ¿por qué la Tierra y sus seres vivos sufren así por nuestra culpa?...

Acepta que eres parte del problema, de algo muy muy serio, tú eres el problema, no puedes seguir negándolo, el cambio te persigue, no luches más, entra en él y compórtate como un adulto de la nueva era, como la persona encargada de cuidar nuestro pequeño pálido punto azul.


miércoles, 31 de enero de 2018

Pidiendo un deseo

¿Cuántas veces te han preguntado, si pudieras pedir un deseo, cuál sería?... - ¿solo uno?... es difícil decidirme únicamente por uno -, habrás pensado. 

Y dime, ¿pedirías un deseo para ti o para beneficiar a todos?... lo lógico para la mayoría es pedir ser ricos, al fin y al cabo, en este mundo el dinero es el que manda, y con él, se puede hacer casi de todo aunque corras el peligro, de que te conviertas en un egoísta, ¿o no?, otros pedirían tener la salud que no tienen o la de algún familiar, o tal vez la ansiada inmortalidad que el hombre tanto persigue. Quizás otros desean resucitar a alguna persona, o viajar al pasado para comprobar ciertos datos históricos, o al futuro, donde tal vez la gente se respete más, e incluso algunos querrán asesinar a otras personas u otros pensamientos más macabros… da miedo solo pensarlo.

A lo mejor, tú piensas que pedirías acabar con el hambre, o con las guerras, tal vez con las enfermedades o con una de tantas desgracias que azotan cada día a millones de personas. Lo que está claro, es que pidas lo que pidas, o bien deseas algo para ti particularmente, o lo destinas a una causa mayor, pero aun así, no podrías arreglar todos los problemas del mundo entero.

Yo personalmente reflexionando, iría más allá, y pediría ser un dios todopoderoso, así podría ir ordenando todo lo que el hombre ha reventado, y sinceramente, aunque suene prepotente, creo que lo haría mejor que todos estos dioses en los que creen la gente, y que de “existir” no hacen nada por el planeta y la vida que contiene.

Lo primero que haría como dios, sería infundir en la humanidad como sentimientos o sensaciones prioritarias y las más importantes, la empatía, la compresión, la compasión y el amor a todo lo que nos rodea; de igual manera, rebajaría a su mínima expresión en el hombre, el odio, la ira, el egoísmo y la indiferencia, pero no los quitaría, porque es parte de su naturaleza. 

Esto ayudaría al siguiente paso, que sería introducir un deseo irrefrenable de un mundo justo, para que todos viviéramos igual, con todas las comodidades y sin dañar al medio ambiente, respetando cada vida animal y vegetal que hubiera en la tierra. Un lugar en donde convivir en paz, sin guerras, en armonía y preocupación por los demás, creando un sentimiento de conexión entre todos, sin divisiones, ni estados.

Esto produciría una caída de la estructura económica que hay alrededor del dinero, destruyéndolo, así todas las personas trabajarían solamente para evolucionar a una especie humana basada en la caridad, con una tecnología capaz de curar cualquier enfermedad, alcanzar cualquier meta y desarrollarnos más allá de las estrellas.

Un planeta en donde toda persona, animal y ecosistema cuente de verdad, donde no se impongan las opiniones; lo único que yo eliminaría es la malicia, para que el corazón del hombre no se corrompiera y como norma principal, el amor y la evolución desde la misericordia. No quitaría el sufrimiento del todo, pues esto nos ayuda a mejorar, pero si estaría siempre arropado por la preocupación sincera y comprometida de los demás.

Y luego, después de la muerte inventaría algo, para que ningún ser experimentara el miedo a la nada, sabiendo con certeza, no como las religiones de ahora, que los difuntos están reunidos en lugar donde continuarán sus vidas de otra manera y no perderán su identidad, incluso habría una conexión entre vivos y muertos… nada de tanto misterio absurdo y falso.

Crearía una sociedad tan evolucionada, solo afanada en hacer el bien, convivir y disfrutar de la vida, que yo les concedería todos los secretos del universo, para que los utilizaran para el bien común de la humanidad. Es verdad que limitaría un poco su libertad, su libre albedrío, para que el hecho de realizar actos malvados sean rechazos rápidamente en su propia naturaleza; y creo que valdría la pena el canje.

Una vez, viendo el futuro en su plenitud, que todo fuera bueno, asegurándome que en el transcurso de la historia de la humanidad, a lo largo de los siglos venideros el hombre disfrutará de prosperidad y felicidad escrutando hasta el infinito su camino, entonces, quedaría una última cosa que hacer.

Para no incurrir en mi propia corrupción e interés, una vez comprobado todo esto y dejando garantizada nuestra especie y el planeta, como algo realmente grandioso, perdería todos los poderes para volver a ser un ciudadano más y disfrutar de este maravilloso mundo creado, un cielo en la tierra y aún más.

Este sería mi deseo, creo que bien aprovechado y justo para todos… dime, puestos a imaginar, ¿qué te parece, harías tú lo mismo?.

miércoles, 24 de enero de 2018

Liberación (2ª parte)

Otra liberación, siento decírtelo... no somos países, somos un planeta tierra, somos terráqueos, porque de pequeños nos enseñan el orgullo patrio. La patria, una sucesión de guerras, de criminales, de ladrones… ¡la patria!, de presidentes, de curas, de mierdas... ¡la patria!; pero es una frontera artificial, creada por la tradición, pero eso, qué cuesta dejarla, ¡por Dios, cómo cuesta, por Dios!, dejar la nacionalidad, ¡cómo cuesta!, porque nos agarra por el estómago, porque la mamá, la abuela, la familia nos de comer la comida del país, la comida regional, las costumbres, el amor y estamos amarrados a un pequeño país, porque todos los países, sea Rusia, sea China, son pequeños. Los países son una galaxia, son los millones de estrellas, ¡somos cósmicos!, ¿cómo quieres hablar de consciencia si tienes una nacionalidad?, eres como un animalito de jaula, sí, señores de cada país de todo el mundo, mexicanos, españoles, franceses, norcoreanos con su estúpida bomba atómica, sí señor… ni sigo, ni sigo, ¿para qué sigo?. 

Yo soy entusiasta porque quiero que entiendas, que la liberación, ¡es muy difícil!, es el trabajo de toda una vida, hace faltan muchos años para poder hablarte así. ¿Cómo me libero de la nacionalidad?, con todos esos pasaportes encima, con todas esas historias por delante. Hay que liberarse, ser un ser terrestre, extraterrestre e intraterrestre, porque habitamos no solo en el espacio, sino que habitamos también en el interior de la materia, porque la vida no tiene tamaño. Tú con tu vida no tienes tamaño, eres un gigante del macrocosmos, y eres un átomo del microcosmos, ¡ahí estás!. Estamos llenos de microcosmos y macrocosmos, aquí, porque tenemos una especie de aura que se extiende al universo entero… ¡difícil librarse de la nacionalidad!.

Todo está lleno de futbol ¡por dios!, pelea de países, ¿pero hasta cuando?, el arte, la vida no tiene nacionalidad, eso es un mito. Difícil aceptar eso, ¿te quieres liberar?, entonces te lo tengo que decir… 

Y vamos a otra cosa difícil, la edad… nos marcan con la edad, en el mito de los jóvenes, el mito de los viejos y el mito de la decadencia. Estas pobres señoras que están ahí rasurándose y sacándose pedazos de carne, corrigiendo arrugas, y también estos pobres hombres y esos políticos todos operados, ¿qué es eso?; quien tiene angustia de envejecer, envejece muy mal, deja de vivir. Esto es un invento que lleva millones de años fabricándose, y si tiene una edad es porque es necesario que la tengas. Porque no hemos venido aquí a agarrarnos al espacio-tiempo, somos iguales, como niños, jovencitos, como muchachitos… no es eso. Mira, yo no me cambiaría por ser más joven ahora, porque gracias a la edad, he podido comprender cosas que antes no entendía, porque estaba atrapado en las cosas. A medida que te vas desarrollando, vas soltando ciertas cosas, que ya las cumpliste, ya realizaste eso; una vez que cumpliste tus deseos de triunfar, de enriquecerte, o de tener amantes, de ser aplaudido, de ser aceptado, etc., te conviertes en un ser casi ingrávido, empiezas a comprender cuando se habla de la luz... yo creía que era la luz del sol, ¡no!, cuando se habla de la luz, es como un estado de transparencia que te va dando la edad, vas llegando a la transparencia, es un estado en donde vas perdiendo el peso interior. Un estado en el que te vas dando cuenta, que el cuerpo es como el tiempo,  como un río, y se va yendo, y tú te vas con él. Y a medida que el cuerpo se va yendo, el espíritu va creciendo y creciendo, porque se va liberando; entonces hay que soltar, no tener edad, dejar de decir “yo tengo tal edad”... no te definas por la edad. 

Por otro lado, libérate del oficio, tienes etiquetas, “soy médico, soy actriz, cantante”, esos son los cuadros que te encierran. Un ser consciente, no tiene oficio, los tiene todos; un creyente no fanático no tiene a un dios, los tienes a todos, todas las religiones las tienen todas, entre si.

Posees todos los estilos, todas las posibilidades, todos los lenguajes; quien habla un solo idioma está en una cárcel, rompamos los idiomas, rompamos la ortografía… ¿qué me trae hasta aquí?. Haces un “tuit” con un error de escritura, de ortografía, y a pesar de que le has dicho algo formidable, muchos te atacan furiosos… dicen, ¡tú no vales nada!, por equivocarte. Hay que liberarse de la ortografía, eso son imposiciones de la escuela, hay que liberarse de todas las prohibiciones, de las políticas… No soy de derechas, no soy de izquierdas, no soy del centro, ¡soy todo!, soy todo, no me hagan elegir, ¡soy todo!, no nos dividamos. El intelecto tiende a separar las cosas y a poner fronteras, todo eso viene del intelecto, también hay que liberarse de esto… difícil decirlo, ¿quieres llegar a la iluminación mental?. La mente no es el intelecto, la mente es como un vaso, es una energía, que tiene adentro ideas, preceptos, morales, palabras que están ahí; la mente es tuya, y la mente tiene palabras, pero las palabras no son tuyas, ni la mente tampoco. Es una formación que se te ha dado, para que luego la mente se abra y se disuelva en el todo.

¿Qué quiere la mente?, quiere conocerlo todo. El intelecto, ¿cómo me libero del intelecto?, fuera las ideas, fuera los preceptos, fuera todo, ¡fuera!, sóplalo, sóplalo…

Me di cuenta que yo veía como un caballo con anteojeras y que ahora se va abriendo mi mirada y voy tomando consideración de todo lo que hay. Voy tomando del planeta, de los continentes, las masas, los millones de seres, las estrellas, los insectos, los microbios… ¡todo!. Ese es el intelecto, es la aceptación total de la existencia.

Y luego está la energía emocional, esto es mío, mío, ¡cómo he luchado yo con mi posesividad!, porque no tuve una madre que me quisiera, ni padre que me quisiera, ni hermana que me quisiera, fui un niño encerrado en si mismo. Entonces durante años luché por que todo fuera mío, por fin quiero tener algo mío, ¡nunca tuve nada mío, pero mío!. Pero si nada es mío, nada es tuyo, el universo no tiene posesión, porque es una sola cosa, cuando una cosa es una sola, no hay posesión. 

Estamos hechos para unirnos, abrirnos la piel, atravesarla, rebasar los límites y unirnos al mundo total y a nosotros. ¿Pero qué es unirse?, es entrar en las cosas, no leer el libro, sino entrar en el libro, entrar en la palabra, entrar en la existencia… ¡Entrar y dejarse entrar!. Es un movimiento doble, a medida que voy entrando, me va entrando, me va atravesando, así, las cosas van entrando y van integrándose. Eso es el amor cósmico, tomo posesión del universo, el universo es mío, ¡es mío!. Soy muy pequeño, pero es mío, la tierra es mía, el país es mío, ¡tú eres mía, mío!; eso es, y porque eres mío, yo cuido de lo mío, y porque eres mía yo te recibo, lo recibo todo, aunque no tenga nada. Nos unimos en esta energía.

¿Cuál es la finalidad de tu vida?, en un par de palabras, piénsalo… lo que has pensado, seguro que será lo que te ha faltado en tu familia, porque cuando uno tiene una finalidad en la vida, es en realidad lo que no tiene, es lo que no te han dado. Entonces, uno vive tratando de encontrar lo que no le dieron, a veces lo logras, pero cuando no consigues lo que querías que te dieran (cosas de cuando eras pequeño), te deprimes y te quieres morir… Hay un miedo a ser expulsado del clan, estamos unidos a él, no por calidades, sino por defectos, y  cuando nos liberamos y dejamos el lazo que tenemos con nuestra familia, nos deprimimos terriblemente, porque nos vienen todos los terrores prehistóricos, el miedo a ser expulsado del clan, es algo inculcado desde siempre, la atracción de la familia, su protección, su aceptación. 

La familia está considerada como una tribu, en la prehistoria el mayor miedo que tú podías tener era ser expulsado de tu tribu, te comían los animales, te violaban las otras tribus, etc. En la edad media, ser expulsado de la iglesia era terrible, te expulsaban del clan y te morías de hambre por que nadie te vendía comida, nadie te hablaba... era tremendo.

Si sientes el desprendimiento del clan, es que todavía estás atascado, tienes que llegar a la sagrada indiferencia, tienes que aceptar la muerte del clan, tienes que aceptar su mortalidad, y yo no me pongo la cruz de ellos sobre mis espaldas, no tomo los problemas de ellos sobre mis hombros, ahora me tomo yo a mí mismo, y a partir de ahora voy a hacer exclusivamente lo que me alegra la vida. Voy a ver personas que exclusivamente me alientan en la vida, si en mi trabajo encuentro a personas difíciles, no voy a sufrir ni voy a enojarme, voy a comprender que son personas complicadas, con calma, y bondad los voy a tratar. Tú me maldices, yo te bendigo, así llegas a la felicidad, porque si no su veneno, al aceptarlo te pudrirá . 

Entonces a partir de ahora, no uses máscaras, no parezcas, ¡sé lo que eres!, no hagas lo que los otros quieren que tú hagas. Se auténtico en todos tus actos, habla como tú eres, no dejes que te impongas cosas que tú no eres...

Libérate, supera tus límites hasta llegar a lo más alto como ser viviente.


miércoles, 17 de enero de 2018

Liberación

Te voy hablar a ti directamente, a nadie más… yo no hablo de palabras, yo hablo de experiencias, toda mi vida estuve envuelto en palabras, en libros, en maestros. Palabras y más palabras, diciéndome, ¡estás aquí!... con palabras, hablándome de la mente, ¿cuál mente, qué es la mente?... hablándome del amor, ¿qué es el amor?, ¿lo practicas?. El otro día vi un hombre durmiendo en la calle, metí la mano, saque un billete y se lo puse en su mano y me fui, y él se despertó gritando detrás de mí, yo no lo miré, no lo miré...

Cuando das, te das, sin pedir que te den nada a cambio, yo hago esto no para mí, para mí esto no es una prueba, lo hago para ti, para serte útil. Siéndote útil a ti seré útil al mundo; el mundo es una totalidad, tú eres una parte del mundo, si tú progresas, el mundo progresa. Yo veo como se está cayendo el mundo a pedazos actualmente, imaginariamente, se está cayendo imaginariamente, porque "realmente" no se está cayendo.

Te voy a hablar como si me fuera a morir al terminar de leer esto, es lo ultimo que yo te tengo que decir, ¿y qué tengo yo que decir?, ¿tengo algo que mostrar?, sí. ¿Cómo te lo muestro?, mira, tú vas conduciendo un automóvil, ¿eres un buen conductor, porque obedeces a las leyes, a las teorías, a las luces?... pero no eres buen conductor, si no conoces de qué está construido el automóvil, de las partes que este tiene, tenemos que tener una experiencia, del conjunto de lo que somos, pero esto es una experiencia, no es una teoría. Por favor, no me hables de chacras, no me hables de esta cosa imaginaria indú, entre mi sexo y mi ano, ¡no me hables de chacras!. No me hables del árbol de la vida, y de sus diez partes, no me hables de la estrella de seis puntas, ¡no me hables de esas cosas!.

Háblame… háblame de tus experiencias, ¿cómo te sientes?, ¿cuáles son tus experiencias?, ¿qué es lo realmente experimentado?, yo luché toda mi vida, por experimentar y saber quién soy, dónde estoy y cómo soy…

¿Dónde estoy?, mi primera pregunta, ¿dónde estás tú?, ¿y donde estoy yo?, esa es la primera pregunta. Bueno... estoy sentado en una ciudad, ¡no!, bueno... estoy sentado en un país, ¡no!, bueno... estoy sentado en un planeta, ¡no!; ni en el sistema solar, ni en una galaxia, estás sentado en este momento en un universo que no tiene límites, que es inmenso, a una velocidad que ni te la puedes imaginar, a la velocidad tremenda que va el sistema solar. Y todo va girando y girando, a velocidades vertiginosas, en espacios que no tienen término. Eso es estar en medio de la inmensidad, eso es estar ahora.

Y el futuro está adelante y el pasado está atrás, el futuro está arriba y el pasado está abajo, ¡tonterías!, no hay futuro, no hay pasado, todo eso está aquí, es como un chorro de agua, que está hirviendo, hirviendo, y ahí vamos, en el cambio continuo, porque si no hay cambio, no hay vida. La persona que comenzó a escucharme, no es la misma que tú, tú ya cambiaste y nunca volveremos al mismo sitio, la tierra no está girando y volviendo al mismo sitio, la tierra está girando y avanzando, avanzando en una espiral. ¡Nunca estamos en el mismo sitio!, estamos en un punto moviéndonos a velocidades vertiginosas, ¡qué maravilla!. 

¿Y quienes somos nosotros?, ¿se va a acabar esta vida?, ¿de qué vida hablo?, ¿tengo algo mío?, ¿este cuerpo es mío?. Esto, ¡me lo prestaron!, esto es por un término de tiempo, en esta vida que hablo, hablo de una vida eterna, porque la vida es una y eterna, totalmente eterna, ¡no termina nunca!. Todo ocurre desde que naces, hasta que mueres.

Este que te está hablando y ese que está oyendo, no terminan nunca, si son la vida; ¿Cuándo terminas tú?, ¿cuándo termino yo?... cuando somos un individuo imaginario al que llamamos ego, eso es el ego. ¿Y qué es el ego?, ¿qué somos nosotros?, ¿quién eres tú?, ¿quién soy yo?, soy vida que entró en la materia, en el vientre de una mujer, de una madre, y al entrar allí me formaron, me rodearon de materia, esa materia viva, y me empezaron a influir con un árbol genealógico enorme, me empezaron a meter en una jaula, en la jaula de lo que llamamos el ser humano, y de la manera como me parieron, de esa manera yo soy. En el estado en el estaba mi madre, cuando yo nací, de esa manera yo soy; de la forma como estaba mi padre cuando yo nací, de esa manera me marcó. 

De la manera cómo me trataron en la escuela, y lo que me metieron en la cabeza; lo que me metieron en el sentimiento, lo que me metieron en la iglesia, me metieron en el sexo y lo que me metieron en el cuerpo, ¡eso es lo que soy!, pero no lo soy. Esto es lo que hicieron de mí, ¿y cuál es la misión entonces, de lo que te estoy hablando?.

Si tú quieres llegar a la consciencia, saber quién eres, tienes que llegar a ti mismo, para llegar hasta ella, eso es lo que tienes que hacer, ¿y cómo llegar a la consciencia?, tienes que entender esa vida que se encarnó en ti, ¿y cómo llegas a esta vida?... creciendo, desarrollándote, ¡mentira!. La vida es la vida, no se desarrolla, es eterna e infinita; tienes que ir abatiendo límites, eso es lo que debes hacer, un límite, tras otro límite, tras otro límite, hasta que vivas en libertad. Eso es, morirse también es vivir en libertad, la vida no se acaba. 

Veamos, ¿de qué tenemos que liberarnos de una vez por todas?, ¡lenguaje!, ¡liberémonos del lenguaje!. No sabemos nada, si yo te hablo media hora, una hora, tres horas, te hablo y te explico de las leyes, las leyes de esto y de las de más acá, aquello, y lo de más allá. No te sirve de nada, tú eres tu maestro, y yo te tengo que sacar los límites, y quitarte la palabra, porque la palabra no es la “cosa”. La palabra es un mapa, una descripción, un ruido, un guía, pero no es la “cosa”... dicen, aquí está la “cosa”, ahí está la “cosa”, ¿y qué es esa cosa?, es algo que está por debajo del lenguaje, tú tienes que llegar a ese momento donde tú no tienes definición, ¡a la mierda las definiciones!. No te definas más, ¡basta!, no eres mujer, no eres hombre... ¡ay, celeste hombre, rosado mujer!, eso es el sexo, pero la energía sexual, no tiene sexo, es energía pura, no tiene diferencia… 

El primer límite, te inculcaron un nombre y dos apellidos, te los metieron en el alma, no los elegiste tú, te violaron, te pusieron el nombre y en él, hay un contenido inmenso. Primeramente eres hombre o eres mujer, segundo, eres como un perro, ¡Alejandro! (guau, guau) y vas para allá; no me mandes, yo no soy un perro. 

La vida no tiene muchos nombres, porque tiene un solo nombre la vida, ¿cuál?, ¡vida!, nada más, se lo hemos dado, solo uno; los dioses no tienen nombre, no hay varios dioses... si hay un dios no tiene nombre, el nombre es una palabra, y un ser iluminado no puede tener nombre, ¡muy simple!.

Si te ponen un nombre te cambian la vida, por ejemplo, si tu padre, muchacha, te pone el nombre de una ex novia que tuvo… serás novia de tu padre para toda tu vida, o si te ponen el nombre de un tío que se suicidó, pues tienes encima el fantasma de tu tío todo el tiempo, si te ponen el nombre de un hermanito muerto, no te liberas, vienes a ocupar el sitio de alguien que todo el mundo añora... y tú estás ahí, llenando un sitio... o te ponen el nombre de un personaje célebre, etc.

Primer paso, libérate del nombre, ¡tenlo!, escríbelo en un papel, en una cajita, la más preciosa que veas, “yo me llamo…tanto”, lo guardas en la cajita, y luego ponte un nombre, ¡tú!. No el que te han puesto, cambia tu nombre, ponte otro... por un momento. Hoy, mañana, una semana, haz que todo el mundo te llame de otra manera (otro nombre, otra forma de vivir), ahí va a comenzar la liberación… Y cuando comienzas la liberación, empieza ahora a no definirte sexualmente, no es una mujer que anda, no es hombre, no es un heterosexual, no es gay, no es una lesbiana, no es esto, no es lo de más acá. No te definas por tus gustos sexuales, vive tu energía sexual que es creativa, paséate como un ser creativo, algo que vas más allá, con una energía de vida creativa, que es estar transformado, porque nosotros no podemos crear, todo está creado.

Todo es transformable, y entonces, empezarás a ser tú mismo.

Un automóvil lo transformas y haces otra cosa, una tele, una llave, una uña, un ser humano lo transformas, y haces otra cosa. Todo es transformable, cuando tú estás aplicando la creatividad; paséate un día, como una gran persona creadora, observa atento, todo lo que ves ¡y transfórmalo!, cualquier cosa. Ahora, si estás viviendo con alguien, tienes una pareja, siéntate delante de tu pareja, y dile: ¿qué podemos transformar?, ¿cómo transformamos?, hacemos siempre las mismas cosas, una rutina, transformándonos conseguimos esa liberación, en el momento que tú te liberas de la definición sexual que es la base, ya empiezas a ser tú misma, tú mismo. Que estas cosas no te definan nunca más o serás un esclavo toda tu vida. ¡Despierta!.


Continuará...



miércoles, 10 de enero de 2018

Dos mundos (parte dos)

Puedes leer la primera parte en este enlace: Dos mundos (primera parte)

Noa seguía sentada en la orilla, entonces, arrancó del cuaderno la hoja de papel que tenía el dibujo del árbol, su cara reflejaba otra vez preocupación, había algo por lo que estaba inquieta, cerró el libro y se levantó lentamente para seguir paseando. La cala había cambiado, el cielo se estaba nublando, ya casi no le llegaban los rayos del sol, y la brisa amenazaba tormenta, pero aun se escuchaban a las gaviotas, todavía aquel sitio, seguía transmitiendo paz.

Continuó paseando hacia la casa, pero estaba ya de ocho meses, le dolían también los tobillos, cerca había un banco de madera, que miraba hacia el mar, y se sentó con cara pensativa, sin cambiar un ápice su expresión; volvió a abrir el cuaderno, al haber arrancado la hoja, ahora los primeros dibujos eran otros, a la izquierda un niño y la derecha una figura enorme, inquietante y oscura, que no parecía de este mundo, se quedo mirándolo un rato.

La princesa estaba sentada en la sala del trono, intentando comprender todo lo ocurrido, de repente escuchó un grito y atisbó la sombra del monstruo, pasar por detrás suya, al girarse ya no estaba, entonces surgió primero la sombra de la reina y luego apareció su rostro que le susurró, - ¿vas a estar aquí todo el día?, ¡Muévete! -, y de la misma manera desapareció. 

Shio, sale una vez más en busca de respuestas, pues no entiende nada y es la princesa, tiene una responsabilidad; no tarda mucho desde que sale en encontrarse otra vez al coloso, - ¿por qué siempre me encuentra tan rápido? -, pensaba ella, con odio intentaba atacarle, pero la princesa era poderosa, y sabía repeler sus ataques, también se dio cuenta de otra cosa, era la tercera vez que se enfrentaba a él, y aunque era muy fuerte, tenía heridas abiertas en su cuerpo de todos sus enfrentamientos, pero ¿se enfrentaba solo con ella, o con alguien más?.

Astutamente volvió a despistarlo, y tomó un nuevo camino en donde aún la belleza parecía que brillaba demasiado, al entrar por un pórtico, miró hacia arriba, y comenzó a dibujarse en el aire otra imagen, cuatro seres de la mano parecían, dos pequeños y dos grandes, era agradable… irradiaba paz… pero el monstruo apareció y con un grito destrozó la imagen y Shio cayó de nuevo al suelo.

Las formas geométricas bailaban, hasta encajar y tener otra visión clara, los dos seres adultos estaban como enfadados, gritaban y sus voces retumbaban en toda la estancia, por que algo se había estropeado, de repente, sintió mucha pena a su espalda, y los dos seres pequeños asomaban sus cabezas asustados… - ¡Ya basta! -, dijo la princesa dejando esa ilusión. Era la primera vez, que retornaba conscientemente al mundo real, se levantó y con furia comenzó a bailar y a desprender esa energía que tanto odiaba el coloso, asestándole un golpe muy fuerte, que le abrió otra herida profunda, y que le hizo huir rápidamente.

Jadeando, Shio y todavía muy furiosa, miraba sus manos, pues nunca había desatado un poder así, no podía creerlo… Quizás su madre tuviera algunas respuestas, entonces tomó un atajo, pues en su mundo había muchos portales que llevaban a palacio, pero al intentar atravesar la puerta, todo volvió a temblar como antes y mientras pasaba por el marco, visionó en el viaje de vuelta a casa, una escena del adulto femenino gritando y agarrando a los dos pequeños por las manos, mientras ellos lloraban porque querían ir a algún lado…

La mujer también arrancó esta página, cerró el cuaderno y lo apretó contra su pecho, giró la cabeza a la derecha y miró a la casa, estaba ya muy cerca. Se encontraba tan absorta, que no se dio cuenta, de que el cielo estaba nublado por completo, nubes negras y amenazadoras, ahora firmaban con un chispear de gotas de agua, la lluvia que iba a caer. Noa, miro al cielo, se puso el cuaderno en la cabeza, para intentar no mojarse, y caminó hacia una sombrilla y una hamaca que había frente a la casa, una vez debajo, respiró fuertemente, y aunque el viento era cada vez más violento, bajo el quitasol, a resguardo de la lluvia, abrió el cuaderno una vez más.

En la hoja de la izquierda una niña con coletas y semblante serio, en la de la derecha una mujer extraña, hermosa y en todo su esplendor…

Cuando llegó Shio, la reina estaba en el trono, rebosante de poder y dijo, - niña, un día vendrá tu reino, yo ya estoy cansada del mío -, las perlas que llevaba brillaban, y soltándose del cuello de la madre, acariciaron la cara de la joven, y con la misma energía desapareció por la puerta, sin darle tiempo a réplica a la princesa. La lluvia caía, pero esta vez no era negra, y fue en busca de su madre, ella sabía más de lo parecía, así que fue hasta los jardines flotantes de Norek, donde pasaron muchas horas juntas cuando era pequeña, unas enormes esferas preciosas, que tenían gravedad propia y podías recorrerlas como si fueran un pequeñísimo planeta, ¡qué divertido era estar boca abajo!... pero ahora ya soy mayor, pensaba la joven.

Mientras recordaba tiempos mejores, se quedó sorprendida, pues al darse la vuelta, el monstruo estaba disfrutando también de las esferas, al verla se asustó y se le cayeron. Comenzó a gritar tan fuerte pese a sus heridas, que Shio se dio cuenta, que no era la única que había crecido en poder, tuvo que escapar, esta vez sin enfrentarse al coloso.

Llegó a un lugar que ella usaba de escondite secreto, cuando era pequeñita, miró al suelo, observó los collares de perlas que le cogía a su madre y aun estaban allí… de pronto, las perlas se soltaron, flotaban en el aire, brillaban y se pegaron a la princesa dejándola sin respiración, entonces se desplomó en el terreno.

Tuvo otro espejismo, las imágenes que veía cada vez eran más aterradoras, los seres menores siempre estaban asustados, en un segundo plano, escondidos, los mayores discutían y entre ellos, había un montón de perlas, un collar rompiéndose en el aire, en esa escena tan dolorosa… entre gritos, volvió en sí, y arrancándose una a una, se liberó de esas cuentas y de la maldita visión. Corrió a palacio, tenía que hablar con su madre, sí o sí, al llegar al portal, se detuvo, porque seguramente sabía lo que iba a pasar, cogió carrerilla, pero mientras se acercaba todo volvía a temblar, era inevitable si quería pasar, su mundo se desdoblaba y al entrar con un fuerte estruendo dio paso al túnel del portal, donde una solitaria oscuridad, dejaba ver la silueta de la mujer con la cara sufriente y el niño llorando… todo era cada vez más claro, pero también más oscuro.

El cielo estaba oscuro, llovía fuertemente y bajo la sombrilla, la mujer tomaba la hoja y una vez más la arrancaba, como si de un rito se tratara, miró hacía atrás, hacía la casa y luego volvió su mirada al horizonte, observando como las olas movían las barcas del puerto. Su cara reflejaba tristeza y no podía irse de allí, pues se empaparía con la lluvia, así que decidió esperar a que aflojara, mientras abría el cuaderno, para ver las hojas que quedaban, a la izquierda una chica con un collar de perlas y a la derecha, muchos aviones de papel de color azul, Noa suspiraba…

Continuará...