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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Un día distinto...

(Esta semana me gustaría volver a publicar este post de hace un año, que tanto gustó. Muchos que me seguís desde hace menos de un año no lo habréis leído y pienso que merece la pena, espero tu opinión...)

Otra vez vuelve a sonar el bus… y dentro de media de hora volverá a pasar el tranvía… ¡así no hay quién duerma!.

En fin, son las seis de la mañana, me voy a levantar porque es difícil conciliar el sueño, ¡otro día igual!. Siempre me pasa lo mismo, tengo la espalda reventada y vuelve a hacer demasiado frío, será mejor que me quite rápido de en medio, porque ahora pasa también el camión de la limpieza, y como estos no tienen compasión, no quiero acabar empapado, que con el tiempo que hace puedo coger una gripe o algo peor.

Así que, lo que hago siempre nada más me levanto es cambiarme de sitio y luego reponerme, porque no os podéis imaginar lo mal que te encuentras cuando duermes en la calle. Sí, soy un vagabundo, llevo ya muchos años tirado en la calle, y creo que nunca me acostumbraré a dormir a la intemperie; es imposible descansar, me levanto con dolores en todo el cuerpo, mareado, aturdido, tiritando y con la garganta caliente, siempre con la amenaza de ponerme malo, debido a la humedad que cae por la noche. Pero bueno, estoy contento, he sobrevivido hasta el amanecer, puedo darme por satisfecho.

Comienza la actividad de la ciudad, y lo que hago a continuación es guardar los cartones y las mantas que pude conseguir. Tengo un nuevo escondite, espero que no lo encuentren y me vuelvan a robar mi kit de supervivencia, esperemos... es todo lo que tengo. Sospecho que la última vez no fue otro mendigo, fue la señora que vive enfrente, en ese piso que tiene un banco en el bajo, esa mujer siempre me mira con mala cara y me vigila, ni siquiera me ha hablado nunca, pero me asesina con su mirada cada día, y ha puesto a toda la comunidad de vecinos en mi contra; tanto es así, que el señor que de vez en cuando me traía algo de comer, ya no lo hace, por lo visto lo ha amenazado con denunciarlo, no sé… ¿Qué le habré hecho yo?.

Tengo lo justo para tomarme un café, pero no me dejan entrar nunca en los bares y cafeterías, es como si mi dinero tuviera menos valor, veo las miradas de sus ojos, desprenden repulsión, porque creen que se van a contagiar de algo. Entonces tengo que desplazarme fuera del centro, casi a las afueras, para tomarlo en un pequeño kiosco donde el hombre parece amable, pero no creo que dure mucho, porque el dueño ya le echó la bronca por servirme el café, dice que no quiere a gente de mi calaña por aquí... ¿acaso me conoce?, otra humillación más… ya estoy acostumbrado.

Asoma el sol, y la gente sale de sus casas a toda prisa para ir al trabajo. Un trabajo, ¡cómo desearía poder trabajar!, la gente sueña con que le toque la lotería, yo sueño con un trabajo, de lo que sea; pero ya he desistido, nadie me quiere y con la crisis que hay ahora, menos aún; lo he intentado de todas las maneras, pero cada día me hundo más… he pedido ayuda, pero nadie me hace caso… es como si no existiera.

Me siento en el banco del parque y veo como pasa la vida, el ritmo que tiene la ciudad y no sé qué hacer, me noto un trasto tirado, no sé a dónde ir… otros pobres compran un cartón de vino, para que se pase más rápido el tiempo y la embriaguez les borre sus angustias. Yo no he llegado a eso, y el último con el que hablé, me dijo - ya llegarás, ya llegarás -, quizás tenga razón.

Cuando pasa un rato me levanto y deambulo por las calles, la gente me mira con repugnancia y se echan a un lado, como si fuera un imán, los repelo a cada lado; vuelvo al centro y allí me siento junto a una farola, para pedir dinero, a ver si hay suerte y consigo algo para almorzar.

Ya se acerca la Navidad, el alumbrado está puesto, y la gente va como loca de tienda en tienda, buscando regalos y caprichos de todo tipo. Realmente veo lo enferma que está la sociedad, y es muy triste oír como en estas fechas, hay que ser mejores personas y ayudar al prójimo, fíjate acaba de pasar un cura, y ni siquiera me ha respondido, ¿entiende este hombre lo que significa la Navidad?, bueno, tampoco me asombra, son todos iguales. La mayoría ni me miran, y el resto, lo hace con el rabillo del ojo, no sea que les atraque o les pueda contagiar no sé qué, ¡qué absurdo!.

Luces, colores, villancicos, supuesta alegría, felicidad, pero están completamente vacíos, no parecen seres humanos, qué lástima, no se dan cuenta de lo afortunados que son.

Se acerca el mediodía, y tengo mucha hambre, he conseguido tres euros solamente, al menos me dará para comprar un bocadillo y un poco de fiambre. Vuelvo a alejarme del
 centro para poder comprar en un pequeño supermercado, donde hay una cajera que no me

 mira mal, y de vez en cuando me ayuda; es una mujer muy buena, en el barrio le dicen la loca de los gatos, porque cuida a unos gatitos que están en un solar abandonados, a parte, cuida de su madre enferma, y con todo lo que tiene, sus ojos siguen brillando… parece entender lo que es la vida, pues siempre me dedica su mejor sonrisa y me da ánimos. Hoy no me ha podido ayudar, porque el encargado se ha dado cuenta que me daba la comida que caducaba en los próximos días y que siempre tiran a la basura; le ha montado un follón, aun así me ha dado un refresco, ¡es un ángel!, ojalá hubiera más personas como ella.

Mientras comía mi bocadillo, sentado en una esquina donde hace menos frío, se ha acercado Milú, es un perrillo vagabundo como yo, de color negro, el pobre está en los huesos. ¡Cómo me alegro de verte, pensé que la habías palmado amigo!, hacía una semana que no te veía, ¿quieres un poco de mi bocadillo?, ten, termínatelo tú colega, eres un buen perro y no te mereces vivir en la calle. Tienes heridas en el lomo, ya te han vuelto a pegar patadas los jóvenes del parque, lo siento mucho amigo, deja que te las limpie al menos.

Vaya… me he quedado dormido, últimamente no ando bien de salud y estos dos días atrás no he comido nada, pues por lo visto, según me dijeron una vez en urgencias, tengo piedras en el riñón y tenía mucho dolor, no podía ni levantarme. En el hospital a veces me dan una pastilla para la inflamación, pero me echan rápido de allí. Milú no está, ya se ha marchado, hace bien, pues mientras comía pasaban unas señoras diciendo que esta noche iba a caer un temporal, y a lo mejor hasta nevaba, espero que no sea así.

Voy a buscar algo para cenar en los contenedores, antes de que sea más tarde, porque si va haber tormenta, tendré que buscar algún sitio mejor si no quiero morir de frío, ya que en el albergue me quedé los tres días que te permiten dormir, eso, si alcanzas a llegar temprano, de los primeros a la cola, claro.

Han pasado las horas y no he conseguido nada para cenar, pero me preocupa más el frío, voy a buscar mis cartones y mis mantas, pero ¡no están!... seguro que ha sido la mujer de antes, porque está asomada a la ventana, ¿cómo puede tener tanta maldad?. Tengo entonces que apresurarme.

Ya son las diez de la noche, la gente termina de hacer sus compras y se marcha a casa, a un hogar donde comerán un día más y estarán calentitos. Yo no tengo hogar, nadie que me espere, no tengo nada, las calles están desiertas y me encuentro muy solo… estoy en un pequeño portal que tiene los cristales rotos, porque encontré un cajero, pero otros sin techo llegaron y me echaron; tengo demasiado frío, no tengo mantas, no dejo de temblar, creo que tengo hasta algo de fiebre, tengo hambre, no me siento bien y ha empezado a nevar. Me encuentro muy cansado, no entiendo esta vida, no comprendo porque nadie me ayuda, y llevo ya una hora llorando; estoy agotado, ¿por qué esta mala suerte?, si yo no soy mala persona, siempre he tendido una mano al que me lo ha pedido, no comprendo nada, no le importo a nadie, soy invisible al mundo, me siento una mierda. Cada vez hace más frío y lo único que pienso es poder pasar esta noche como sea, sobrevivir y llegar a ver mañana la luz del sol… tengo miedo, no sé si… esta es mi realidad, nunca hubiera pensado...

“Esta es la historia de un hombre cualquiera, desgraciadamente esa misma noche murió entre temblores por la tormenta helada, y a nadie le importó. No te voy a decir su nombre porque no te ha interesado, no voy a hablarte de su vida pasada porque tampoco te has preocupado, te apartaste de su lado cuando deambulaba por el centro de la ciudad y nunca sabremos, si tú le hubieras ayudado, si quizás, aun estaría vivo. Un vagabundo menos, ¿qué más da, verdad?, tú ya tienes bastante con tu vida; ahora cerca de tu casa hay otras historias iguales a esta, en idéntica situación, con el mismo sufrimiento…

Al menos, espero que hayas podido meterte en la piel de este hombre, y haber imaginado a través de sus ojos el desprecio y el horror de la soledad, para poder valorar una forma distinta de vivir a la tuya”.


Publicado por primera vez el 12 de diciembre de 2016

miércoles, 6 de diciembre de 2017

La verdad

Me impresiona como el ser humano, que tanto presume de sus capacidades, se comporte de una manera tan destructiva; cómo sabiendo lo que ocurre en el mundo por culpa suya, repite el mismo patrón cada día de una forma cada vez más pasota. El hombre entiende a donde le va a llevar a todo eso, sin embargo, no hace nada, la gente muere de hambre, de enfermedad, cada vez hay más maltratos y asesinatos, no hay respeto ni educación ninguna hacia los seres vivos, inclusive a su propia especie…

Tontos e idiotas que siguen como una marea, a políticos, marcas e ideologías, que les están robando, estupidos y retrasados evolutivamente, que no quieren ver más que lo que les apetece en el momento, gente egoísta, que aun sabiendo lo que está mal, se dedican a seguir practicándolo de manera continua, sin importarles el sufrimiento del otro, ni las consecuencias de sus actos.

Ante tanta masa de hombres descerebrados, algunos se preguntan si realmente hay una solución, si existiera, aunque solo fuera por casualidad, la posibilidad de un cambio en el mundo, que nos alejara del fatal destino al que avanzan sin remedio, mientras revientan a cada paso, todo lo que pisan.

Tooodos lo saben, naaadie hace nada, nunca ha existido ese sentimiento de culpabilidad, esa responsabilidad por hacer realmente las cosas de otra manera, para ser prósperos y justos, en mundo si no al menos perfecto, quizás más consecuente con su forma de pensar y actuar, para que nos alejáramos de ese destino fatal, que cada vez está más cerca.

Entonces, parece que esto es todo, que no hay solución, que un puñado de personas comprometidas, que dejan su vida para cambiar la realidad, son solamente eso, soñadores, introducidos en una pesadilla de la que nunca podrán despertar.

¿Es de verdad, la gente consciente de lo que pasa y de lo que sucederá dentro de poco?... ¿Cómo podría explicártelo para que te enteraras de una vez y reaccionaras?, seguramente ya es tarde, para tu mente atrofiada... por eso, solo me queda exponerte lo siguiente.

Imaginemos… ¿si pudieras ver el futuro y te asustase lo que ves?, ¿qué harías con esa información?, se lo dirías a… ¿quién?... políticos, líderes de la industria… ¿y cómo los convencerías… con datos, con hechos?... pues, buena suerte… los únicos hechos que no ponen en duda, son aquellos que mantienen la máquina en marcha y el dinero entrando en caja, pero, ¿y si... hubiera una manera de saltarse al intermediario, y meter esa noticia tan dramática directamente en la cabeza de todos?. 

La probabilidad de una aniquilación instantánea no ha dejado de aumentar y la forma de impedirla era mostrarla, asustar a la gente… porque, ¿qué ser humano razonable no se sentiría espoleado por la posible destrucción de todo lo que ha conocido o amado?. Para salvar a la civilización, les mostraría su colapso, ¿pero cómo crees que se recibió esa noticia?, ¿cómo crees que la gente respondió a la perspectiva de una muerte inminente?... ¡Se la zamparon, como una galleta de chocolate!, no temieron su desaparición, la asimilaron, se puede disfrutar en videojuegos, series de televisión, libros, películas… ¡El mundo entero abrazó con todas sus ganas el apocalipsis y esprintó hacia él con total despreocupación!; mientras tanto, vuestra tierra, se derrumba a vuestro alrededor, ¡tenéis epidemias simultáneas de obesidad y hambruna!, ¿cómo explicas eso?, las abejas y las mariposas empiezan a desaparecer, los glaciares se derriten, las algas aparecen… por todas partes, los canarios de las minas están cayendo muertos, ¡y no os queréis enterar!. 

En todo momento, existe la posibilidad de un futuro mejor, pero vosotros no os lo creéis, y como no os lo creéis, no hacéis lo necesario para que se haga realidad, ¡así que os regodeáis en ese horrible futuro y os resignáis a él, por una razón!, porque ese futuro no os pide que hagáis NADA… si, vimos el iceberg y avisamos al Titanic, pero seguís directos hacia él a toda máquina… ¿por qué?... porque os queréis hundir… os habéis rendido, y eso no es culpa de la suerte, de un supuesto dios o del azar… es culpa vuestra. 

Habéis elegido la opción más malévola y sufriréis por ella, hasta que los huesos de vuestros hijos se pudran en la tierra y no quede nada más porqué llorar…


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Dos mundos

El coche rojo se detuvo junto a la acera, delante de un paso de madera pequeño que va a la playa, del vehículo sale una mujer embarazada, con un sencillo vestido azul estampado con flores bancas y el pelo recogido con un moño también azul, tenía el semblante serio, y sujetaba un pequeño cuaderno entre sus brazos… miró algo preocupada, a una casa que estaba cerca, junto a la costa; cerró la puerta del coche y sin decir nada, bajó por el camino hasta la playa, mientras el coche se alejaba.

Al llegar Noa hasta la arena, se encuentra en una pequeña cala separada por dos espigones, a su izquierda luce esbelto, el faro del pueblo y detrás unas montañas se levantan como queriendo tomar todo el protagonismo, es un bello paisaje, son las tres de la tarde de un día de otoño, el sol luce en el cielo cálido, dando una temperatura ideal, una brisa suave recorre la playa, y el agua está en calma, tan solo se escuchan las gaviotas que acompañan a los últimos barcos pesqueros que faenan por allí.

Todo induce a la tranquilidad, ella se descalza y pasea hacia la orilla, disfrutando del olor de la espuma del mar, con las dos manos en su barriga y entre ellas su cuaderno, muy bonito, con las tapas negras, parecidos a los de contabilidad de toda la vida, pero siendo de hojas cuadriculadas simplemente. Camina despacio en dirección a la casa, pero se detiene, la espalda le duele y decide sentarse en la arena mirando hacia el horizonte azul, el sol sigue dando calor entre unas pocas nubes blancas…

A menos altura, se erige otro sol pero con un color distinto, con un tono a bronce, sin ninguna nubosidad en el cielo… la vista es impresionante desde palacio, y entonces, una puerta en el aire se abre y se agranda tapando al astro rey, aparece de ella una figura grande, alta y hermosa, nada que ver con lo que nosotros conocemos, es una reina, su faz no tiene ni ojos, ni boca, ni nada que conozcamos, es como una careta metalizada preciosa… está preocupada, mira hacia el gran ventanal, hacia el horizonte dorado y llama a su hija, que acude rápidamente; ellas se comunican sin palabras, nosotros tan solo escucharíamos susurros algo inquietantes. - ¡Princesa! -, dijo la reina, - ¡si madre! - contestó la hija levantándose rápido… - Un monstruo está destrozando mi reino, ¡ve y detenlo! -; La joven Shio, asustada, se volvió y corrió hacia afuera para obedecer a su madre, con movimientos gráciles, como los de una bailarina. 

Su mundo era algo difícil de entender para nuestra realidad, estaba en constante movimiento, piezas geométricas de diferentes tamaños se desplazaban velozmente, su suelo era un mar de estas formas, que ondeaba como el agua, del que surgían gigantescas estructuras, que volvían a hundirse velozmente. Era un sitio mágico, todo se movía y los colores eran muy intensos, en este mundo, el palacio se retorcía en el espacio a placer, sin saber si estabas arriba o abajo, pero eso no importaba, todo era muy bello… La princesa recorrió todo el palacio, que era enorme; al llegar al final de este, se encontró sin esperarlo, de cara con su enemigo, un coloso enorme, de su especie, y dos cuernos en la cabeza, estaba sentado y al instante el monstruo la reconoció, tiró una especie de pieza enorme, parecida a la figura del rey en el ajedrez, e intentó atacarle con furia; entonces el grito provocado por el coloso, hizo que Shio se desvaneciera en el suelo y tuvo una visión desconocida para ella… entre la oscuridad vio algo, eran tres seres sentados a la mesa, uno mayor que los otros dos y jugaban a una especie de juego, el mayor señalaba un pequeño objeto… estaba todo muy sombrío, tenía una sensación rara, se escuchaban risas como de niños en la lejanía, con un eco que le asustaba…

Al despertar, la criatura no estaba, entonces, apareció otra vez la puerta negra en el aire y surgió su madre descendiendo hacia ella, preguntándole, - ¿qué te ha pasado? -, - es muy fuerte madre, te he fallado -, mientras agachaba la cabeza y se incorporaba. - Hay un guerrero, un salvador escondido en lo profundo, debes encontrarlo y convencerle para que nos ayude -, dijo la reina.

Se puso en marcha, para buscar al guerrero, ella siempre obedecía rápidamente a su madre y pensó que se encontraría al norte de las tierras áridas, donde quedan unas ruinas llamadas Hika mei, que significan, el corazón del guerrero; no fue fácil, tardó dos días en llegar, hasta alcanzar una brecha, por la que se deslizó… allí estaban las ruinas y una estatua construida en su honor, dos manos abiertas, y en medio lo que parecía un corazón… Shio se acercó con su forma delicada al andar, y escuchó una voz.

- ¿Quién se atreve a entrar en mi reino? -.

- La chica contesta, - ¡salvador, ayúdame a matar al monstruo! -. 

- ¿Qué monstruo es ese? -, susurraba la voz. 

- ¡Uno que está destruyendo el reino! -.

- Ese reino ya se fue hace tiempo -, murmuraba con odio…

El salvador era muy grande en tamaño y quiso agredirla, pero al defenderse desapareció de allí, entonces, sintió algo que había detrás de los muros de las ruinas, al llegar se encontró otra vez, de repente, al enorme monstruo, luchando contra su madre, al ver a Shio, la atacó, pero ella supo cómo esquivarlo, pues sus movimientos le protegían del coloso…

La mujer sentada junto a la orilla, ya más relajada, cambió su semblante y dejó de observar el horizonte; el aire era muy agradable, bajó la mirada, abrió el libro que con tanto afán protegía. En la primera página había dibujado un castillo o una fortaleza, pasó la hoja y a la izquierda, había un dibujo extraño de un niño y un hombre agarrados de la mano, ojeó rápidamente el libro hasta el final, y volvió al principio, donde había dibujado a la derecha una especie de árbol, sus hojas eran cuadradas con colores verdes de distintas tonalidades, se quedó pensativa…

La princesa estaba en la sala del trono, y apareció el salvador, parecía tan grande y fuerte como el monstruo, podría quizás con el enemigo; este empezó a jugar con el trono, ella le dijo:

- ¿Qué estás haciendo?, no lo toques, está prohibido -.

- Puedo hacer lo quiera -, decía rompiendo sin querer parte del trono.

- ¡Mira lo que has hecho, arréglalo ahora, antes de que venga alguien! -, dijo la princesa.

- ¡Es tu culpa, tú lo hiciste! -, gritaba mientras se marchaba. 

Shio salió corriendo detrás de él, pero era muy rápido, pues daba saltos enormes, la princesa sintió que algo no andaba bien, enseguida empezó a caer una lluvia de color negro, hacía muchísimo tiempo que eso no ocurría y bien se sabía de otras veces, que estas lluvias traían malos presagios. El color de este mundo poco a poco se estaba apagando, pues la borrasca lo teñía todo, y su tierra que siempre estaba en movimiento, empezaba a reaccionar de manera agresiva, sin mucha explicación.

Al final, entre grandes bloques encontró a su guardián, estaba sentado, como cansado, apático…

La princesa también estaba harta de ir detrás suya, y le dijo:

- Entonces, ¿vas ayudarme o no? -.

- Tengo cosas mejores que hacer -, replicó el gigante, - ¡fue tu culpa de todos modos! -, dijo, retumbando todo el lugar… luego volvió a desaparecer.

Shio, desanimada, regresaba a la fortaleza pensativa, cuando se paró en seco, notaba que alguien la observaba, de repente sin comprender cómo, se encontró de nuevo con el monstruo, que intentó herirla con gritos ensordecedores, sin dejarle retornar a casa, pero ella se defendió como pudo, ahora era el coloso, el que le perseguía a ella, pero Shio conocía bien su mundo y supo despistarlo, sí, muy poderoso, pero él era demasiado grande y ella muy pequeña, para verla si se ocultaba. 

Esperó a que se cansara, y salió corriendo, sintió que más cosas extrañas ocurrían, junto a una obertura fijó su vista, algo brillaba, se estaba formando una imagen en el aire, de un destello enorme, ella cayó al suelo otra vez… 

Poco a poco comenzó a ver una imagen, estaba borroso, era un lugar desconocido, aunque inexplicablemente ya lo había visitado, otra vez aparecían los tres seres, el mayor reñía a uno de ellos, parecía una infante, sintió mucha pena de repente, el otro pequeño estaba mirando desde atrás, como asustado, había hecho algo malo, los gritos la ponían nerviosa, ¡quería salir de allí…!, luchó por escapar, y después de forcejear mucho, lo consiguió.

Asustada volvió corriendo a palacio, ¿qué serían esas visiones tan raras?... llegó al portal que siempre usaba para entrar, pero conforme se acercaba todo empezó a temblar, parecía que su mundo se iba a derrumbar, ¿qué estaba ocurriendo?, tenía miedo a caerse o a volver a desmallarse; entonces, al entrar por la puerta, de pasada observó otra imagen, esta era estática, otra vez estos seres, aunque ahora pudo distinguir algo más, el adulto no era el de antes, tenía rasgos más delicados, por lo que dedujo que era una fémina, pero no era de su especie, miraba muy preocupada a un sitio, al igual que el ser pequeño que tenía junto a sus manos, parecía un niño, ¿qué es todo esto?… Shio salió del portal y llegó a casa.

Continuará...

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Mientras andaba…

Hace unos días estaba en el centro comercial de mi ciudad en dirección al hipermercado, para hacer la cesta de la compra. Muchas veces en el trayecto, junto a las tiendas, hay stand de diversas cosas, y esta vez estaban dos mujeres de WWF/Adena, organización muy conocida mundialmente, dedicada a la conservación de la naturaleza; que pretenden detener la degradación ambiental del planeta y vivir en armonía con la naturaleza, a través de la protección y conservación de la biodiversidad disminuyendo la huella ecológica que producimos.

El tema es que estaban allí, informando del cambio climático, de las consecuencias y me supongo que recaudando algo de fondos o recogiendo firmas, yo no tenía intención de pararme, por lo de siempre, porque no tengo tiempo, y voy corriendo a todas partes (muy mal por mi parte). Al acercarse para hablarme, yo le dije que tenía prisa, pero al ver su cara, me detuve y le dije mira yo he estado en asociaciones y muchas organizaciones, conozco bien el tema; la otra mujer me reconoció, me dijo, - ah, tú eres el presidente de la asociación de animales, esta que lo han pasado tan mal -, a lo que yo se lo afirmé (bueno, ya no soy el presidente porque necesitaba salir, pues es bastante duro). No me extraña que supiera quién soy, porque yo salía mucho en videos en el Facebook, denunciando ciertas situaciones de maltrato y abandono animal, por parte del ayuntamiento, de la policía local, la guardia civil y gente particular… vamos, lo que es un buen dolor de cabeza para las autoridades, pero la historia de esta asociación ya os la contaré más adelante, para que conozcáis las cosas que he hecho y todo lo que he vivido con el mundo animal. 

Entonces yo le explique un poco mi experiencia, fue tal el problema y el sufrimiento con una colonia de gatos abandonada, que mis videos se viralizaron (sin yo saberlo), y recorrieron prácticamente el mundo entero por la redes sociales, la gente se indignó, reprochando al culpable de todo esto, que era el ayuntamiento y a su principal cabeza, la alcaldesa; la verdad es que formamos una buena y más o menos surtió efecto, pero como os dije ya os lo explicaré algún día.

En ese momento todas las heridas de guerra se abrieron por un momento, y empezaron a escocer, la tristeza por todo lo pasado y lo que sigue ocurriendo se me quedó incrustado en la garganta y se me saltaron las lágrimas, ya he visto demasiado sufrimiento en este mundo, y sé que no es ni la cuarta parte de lo que hay.

Pero bueno, estas mujeres se quejaban de que nadie se quería parar (que mal sentó, yo tampoco quería, la verdad), realmente la gente en España y sobre todo aquí en Andalucía no está concienciada, vivimos en la edad media, ni saben, ni hay interés, ni preocupación por mejorar nuestro entorno. Me decían, son los jóvenes al ver el logotipo de WWF, los que tiran del brazo de sus padres para conocer lo que tienen que decirles respecto a estos temas tan importantes, pero los padres tiran con más fuerza de ellos y le increpaban para que sigan caminando, - se me ponen los pelos de punta -, decía una de ellas.

Y es que es verdad, los jóvenes quieren saber más, quieren ayudar, tienen una mentalidad diferente, pero los malditos progenitores… sí, sí, tú y tú también, - ¿yoooo? -, ¡qué sí hombre!, lo único que haces es envenenar la mente de tus hijos, con las mismas ideas de siempre y que provocan en este mundo lo que vemos cada día. ¿Cómo pretendes cambiar esta sociedad?, ¿para qué le dices tantas veces que hay que portarse bien, obedecer, ayudar, si luego no haces nada más?... ¿o solo se lo dices para que no te den la lata, se callen y te dejen tranquil@?. Tú, que le dices al adolescente, - estudia, busca un trabajo que la cosa esta muy complicada, lógrate un futuro, no mires por nadie y si hace falta pisa cabezas, porque hijo mí@, esta vida es una jungla y solo sobrevive el más fuerte -, ¿o acaso me equivoco?.

Frases con pestilencia añeja, pues ni siquiera sabes si tu hijo, por muy duro que resulte, se puede morir mañana. Realmente si te pones a pensar, ¿qué pretendes hacer con esta juventud?, ¿convertirla en la misma mierda en la que te has transformado, un mundo lleno de guerras, egoísmos, violencia, maltrato y devastación a los seres vivos y al planeta en general?... eres incapaz de ver lo verdaderamente importante… sí, sí, a ti la felicidad de tú hijo te importa muy poco, lo único que quieres es que antes de que te mueras, encajarlo como sea en esta sociedad, esclavo de las mismas fatalidades que las que tú vives, para quedarte más tranquil@ cuando estés en tu lecho de muerte, perdona pero eso no es amor, más bien puro egoísmo diría yo. 

¿Crees que va a ser feliz en un mundo cada vez más contaminado, que no puede soportar nuestro ritmo de caprichos, donde la naturaleza agoniza?, algo que te es totalmente desconocido, porque te da exactamente igual todo. Ni consumes menos, ni reciclas, consumes carnes, no ayudas a nadie, no salvas animales, no prestas ni una mísera limosna, no tienes paciencia con los demás (y menos al volante), no te preocupas de informarte e informar, solo críticas entre dientes, porque en verdad eres cobarde y te da miedo todo, desde enfrentarte a tu jefe, hasta con el vecino de al lado, aunque haya hecho algo reprobable delante de ti, no le dedicas tiempo a tus hijos, porque trabajas mucho para que tengan de todo y lo único que necesitan es tu amor… cosa que escasea cada vez más, por eso está todo como está.

¿Te has parado a pensar alguna vez qué es la vida?, ¿reconoces lo que es importante?, ¿sabes lo que tienes que hacer?, yo creo que sí, y además sabes lo que tendrías que decirles a tus hijos o sobrinos. Ellos están esperando con impaciencia que les cuentes no solo tu experiencia, sino que les ayudes a hacer las cosas de una manera diferente; déjate ya de comentarle estupideces, de esclavizarlos y engañarlos bajo un manto de hipocresía, no le metas en la cabeza las mismas tonterías que tienes tú… escucha, háblales de la realidad, pero sobre todo, rellena su mente de amor, en la familia, a los demás, a la naturaleza y a todo ser vivo.

Que aprecien el brillo de la vida, que la felicidad se encuentra cuando ayudas a los demás,  que hay que romper con todo, hazles entender que un mundo nuevo es posible, y en sus manos queda esta maravillosa obra. Libres de ataduras, de religiones, tradiciones, de normas estúpidas, modas, banalidades, envidias, y tanta morralla que crece junto a nuestro alrededor... por nuestra culpa... y con la que asesinas a millones de seres vivos todos los días, tú, tú, asesino, tú eres un/a asesin@ de niños, de adultos, ancianos, de animales y del planeta… maldit@ seas siempre.

En vez de robarles el futuro a los jóvenes, tómales de la mano y muéstrales las posibilidades infinitas del universo, enséñales a ver que no hay más limitaciones que las que ellos quieran.

…y si ni siquiera has entendido esto que te digo, o crees que no va contigo y que eres mejor que todos… la verdad, no tengo nada más que contarte, seguramente solo habré perdido el tiempo un día más…

Saludo a estas dos mujeres de WWF por la labor que hacen, gracias por ser diferente.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

De otra manera

“Antes quería salvar el mundo, este bello lugar, pero… que ilusa era entonces, es una tierra de magia y fascinación, digna de ser amada sin reservas, pero cuanto más te acercas… más vislumbras la gran oscuridad que encierra. Y la humanidad (sonriendo tristemente)… la humanidad merece un capítulo aparte, lo que uno hace al enfrentarse a la verdad es más difícil de lo que pueda parecer, yo lo aprendí a la fuerza, hace mucho, mucho tiempo… y ya jamás volveré a ser la misma.” 

Así empieza una narración de una diosa, en una película que estuve viendo el otro día, y estas palabras me hicieron reflexionar, sobre la vida, sobre mi experiencia vivida en estos últimos años. Me pareció un tema muy interesante, ya que creo que más de un@, se sentirá identificado con todo esto.

Aunque es con los dieciocho años recién cumplidos, cuando a una persona se le considera mayor de edad y por tanto adulta, la verdad es que es imposible ser maduro en tan pocos años, pese a que sea una mente maravillosa, buena o educada, aunque haya sufrido lo indecible y con ello aprendiera más rápido, una parte de la realidad de este mundo. Es necesario más tiempo para poder forjar a base de dolor y placer, de alegrías y sufrimientos, una experiencia mínima como para ser totalmente consciente de las reglas del juego, en el que estás metid@ sin tu consentimiento; por mucho que las generaciones aprendan más rápido gracias a internet y las nuevas tecnologías, hay cosas que siempre requerirán diferentes etapas en el tiempo, que disipen las distintas cortinas de humo, que esta sociedad te tiene preparada…, y eso… el que llegue a descubrirlas, pues muchos se quedan en el camino, bien por ignorancia, pereza o incluso adrede, para intentar esquivar absurdamente la cruda realidad. Esa, con la que algún día, más tarde o temprano, se dará de bruces contra él y lo devorará en el pánico más horrible que se pueda conocer, pues no se ha interesado, y la faz de la Parca, transforma la cara del hombre más prepotente y seguro, hasta reducirlo a cenizas en pocos segundos.

Es cuando estás sobre los treinta, que comienzas a darte cuenta del agujero en donde vives, y compruebas de verdad, que la inocencia la perdiste por el camino de los adultos hace ya tiempo, prácticamente sin querer y sin darte cuenta. Al caerse el telón, la mayoría no hacen nada para cambiar, sin embargo, otros, intentamos revertir el proceso, y restaurar todo lo que hemos destruido, deshacer lo que nunca debió pasar… pero cuanto más énfasis le pones, más se levanta el sistema, no ya la administración y los políticos, sino la gente que te rodea, tus compañeros de trabajo, tus amigos e incluso tu familia, de aquellos de los que nunca lo hubieras imaginado, para que todo siga igual, ahogando toda esperanza, como si esta sociedad se comportara como auténticas arenas movedizas… al final, llegas a una conclusión aterradora… estas sol@ en este intento y solo puedes contar contigo mism@.

Después de esta experiencia, al ver que no se puede desandar lo andado, que ya nadie quiere empatizar y el daño ya está hecho, solo queda la solución de mirar al presente y cambiarlo para construir un futuro mejor, poner todas nuestras fuerzas en modificar nuestros malos hábitos en singular, que tanta muertes en plural traen diariamente. La idea de salvar al mundo se desvanece, ya no quieres ser un héroe, ni siquiera lo intentas, pues no es cuestión de convencer a nadie con palabras, sino con tu propia experiencia de vida, sin que tu atisbes, si los demás te siguen o no. 

Año tras año, recibes palos, y más palos, para disuadirte de esta idea, oscurecer tu horizonte, para que solo pienses en ti y nada más, pero cuanto más sufres, más fuerte te haces y también más sabi@, pues eso es lo que hace el tiempo en las personas... por lo menos en algunas. Has entendido que esta guerra se libra sola, que los frutos de tus buenas acciones no los verás en su plenitud, pero están ahí y algún día florecerán, para hacerle entender al mundo, que no vas a tirar la toalla JAMÁS, y que continuarás mientras te quede un soplo de vida, aunque vayas sol@, pues creo en lo más grande que tiene el ser humano, el amor y la compasión, estas, algún día moverán el mundo y como si fuese un virus, ya nada las podrá detener.

Este es mi credo, esta es mi forma de vida, no sé si estaré equivocado o lo haré bien, si solo es una mera utopía, y sé que no soy un superhéroe, pero sin duda, lo pienso y… ¡ey! merece la pena morir por esto, ¿no te parece?, es nuestra elección personal.

Por eso para terminar, te animo a que no te conformes ante lo que tus ojos ven, no creas que la naturaleza del hombre solo es la destrucción, es verdad que ha sido duro, pues empezamos con una manera de pensar hermosa, y la crueldad del ser humano, ha quedado tatuada en nuestras espaldas, como si se tratara de mil latigazos, a cual más doloroso. Pero ya hemos cambiado, no somos los mismos que al principio y hemos entendido en su totalidad que debemos hacer, sin necesidad de tener superpoderes.

Acabo el post con las palabras de esta diosa, que aun llena de poder, también comprendió sus limitaciones en esta realidad: 

“Antes quería salvar el mundo, acabar con la guerra y devolver la paz a la humanidad, pero entonces vislumbré la oscuridad que vive en su luz, y aprendí que dentro de cada hombre, conviven ambas… es una batalla que cada uno ha de librar en solitario, algo que ningún héroe jamás derrotará, y ahora sé… que solo el amor puede salvar el mundo, así que me quedaré luchando y me entregaré, por el mundo que puede llegar a ser, esta es mi misión ahora… ahora y siempre.”

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La pieza que falta

Veo en esta sociedad tan diversa, cantidad de personas, cada una con sus vidas, con sus historias, y a veces parece que lo único que nos une, es la especie de dónde venimos, porque por lo demás llegamos a ser tan distintos, siendo iguales… que me cuesta reconocer que tengamos algún interés común o brille en nosotros algo de empatía hacia los demás. 

El trabajo nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo, y el poco que nos sobra, lo dedicamos a algún hobby, a una actividad concreta u otras cosas que nos gustan. Un@s lo dedican a jugar a los videojuegos, otr@s cuando llegan a casa siguen trabajando sin desconectar, algún@s se dedican al deporte por entero, otr@s a navegar por internet, las manualidades o el bricolaje, también el cuidado de animales, aquell@s a las compras compulsivas, otr@s a delinquir, algún@s solo buscan hacer dinero, meterse en la política para conseguir poder o simplemente pasan el tiempo viendo la televisión sin pensar en nada… 

Una variedad casi infinita, en donde ponerse de acuerdo, no entra ni por asomo en la mente humana… pero entre tanta diferencia, si hay un punto en común, todos tenemos algo que nos une de una manera inconsciente e inevitable, es como una pieza de puzle que falta en nuestro interior y que nos descoloca. Una pieza nunca hallada, nunca encontrada por el hombre, ni siquiera sabemos si existe o no, pero sería un alivio poder colocarla en este hueco tan importante, pues sincronizaría la manera de actuar de las personas. 

Te preguntarás - ¿qué pieza es esa…? -, pues es una incertidumbre, una semilla invisible que no germina, una cuestión que nos atormenta la mayoría del tiempo sin darnos cuenta. Algo tan sencillo como no saber para qué estamos aquí, una simple idea que nos tiene en vilo y descontrola esta sociedad, desvirtuándolo todo, llevándola al más absoluto caos, en donde la vida no se aprecia y nos inventamos realidades paralelas, para no aceptar esta gran duda. Si supiéramos de verdad que hacer en cada momento, todo sería diferente, muy diferente, pues hasta el hombre que se cree más prepotente, cae ante esta incógnita y se pierde totalmente, vagando entre miedos y egoísmos.

No a todo el mundo le gustaría ser su propio jefe, ya que conlleva a veces demasiadas responsabilidades, pero aparte de eso, ¿a quién no le gusta que en su trabajo, por ejemplo, le digan lo que tiene que hacer?, yo hago esto y aquello, ocho horitas, para casa y al final de mes cobro mi nómina… las preocupaciones para los que manden. En todo momento queremos saber qué tenemos que hacer, pues es muy cómodo, nos da confianza en que no nos equivocaremos y si lo hacemos, alguno se encargará de arreglarlo; una vida en donde no tengamos que dudar, que no exista miedo al fracaso, a saber siempre que estamos haciendo lo correcto y que contribuyamos al desarrollo de la sociedad, para un mayor bienestar de todos. 

Pero desgraciadamente, esto no es así, y todo queda sujeto a la libre interpretación de las personas, de manera que para unos, una cosa puede ser buena y para otros es lo contrario. Un tira y afloja, un construir para luego derribar, una especie de ying y yang descontrolado e imposible de dominar pues somos demasiados complejos y numerosos; sin contar, los engaños, mentiras y controles a los que nos someten los poderosos (políticos, religiosos, banqueros, empresarios y gente de las altas esferas), que hacen totalmente imposible caminar todos hacia un mismo sentido, para evolucionar a algo más grande, a lo que todos ansiamos, pero no conseguimos a pesar del paso de los siglos… 

Es verdad, la incógnita está ahí, y el libre albedrío creo que es demasiado bueno para nosotros, y al no saber usarlo correctamente, nos hace un flaco favor a la humanidad y al planeta entero. Pero no es menos cierto, que aunque la pieza no está, no se trata de buscarla ni sufrir por ello, quizás como raza superior debemos fabricarla nosotros mismos, tenemos ese potencial, porque cada uno presenta una diversidad diferente y la pieza ha de ajustarse a cada uno en particular. 

Por eso deja de rastrearla, no está en la política, ni en las religiones, ni en el trabajo, ni en la familia, tampoco en tus hobbies, ni en ningún sitio… a tenor de tu experiencia, y de los hábitos positivos, todos sabemos lo que es justo y/o correcto (básicamente al menos), la empatía vivida con los demás, y el descubrir de que no todos los seres vivos en este mundo lo están pasando bien, la necesidad de cambiar tantas mentiras y tradiciones malignas que nos retrasan en nuestro cambio hacia un mundo mejor, odiar todo lo que hacemos mal enseñado por nuestros propios padres… nos dará la clave, el molde, para fabricar esa pieza, que aunque no sea la ideal, es con la que todos soñamos, así aprenderás a saber, qué es lo tienes que hacer en cada momento, a tener la seguridad y la satisfacción de ser un adulto de verdad, para asumir responsabilidades, ayudar y cambiar los hábitos diarios, los que los jóvenes deben ver en ti, para que todo se renueve por fin. 

Es horrible notar todo esto en la cabeza y no saber encajar la última pieza, ¿qué tienes que hacer tú?, ese sin duda, es el gran rompecabezas… ¿Cómo te puedes olvidar de esto que acabas de comprender, y luego te pasas días enteros disfrazándola de tu memoria, y después, las noches dedicarlas a intentar reconstruir este maldito puzle una y otra vez hasta el amanecer?, ¿es qué no te cansas?... ¿cuándo comenzarán tus cambios de verdad?, ¿cuándo colocarás esa dichosa pieza que te falta?...

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tradiciones

Según la Real Academia Española, las tradiciones se definen como la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hechas de generación en generación, y conservadas en un pueblo de padres a hijos. 

Hay muchísimas tradiciones buenas, culturales y de todo tipo que nos recuerdan de dónde venimos y qué raíces queremos conservar de cara al futuro; pero en ningún momento en la definición, distingue entre buenas o malas, entre tradiciones dañinas o que causan un efecto positivo para la vida y la sociedad en general.

Es curioso que esta palabra siempre tenga como una connotación alegre, agradable o beneficiosa para una comunidad de personas, y eso me llama la atención, pues ahí se ve lo atrasados que estamos todavía, ya que, o la definición está incompleta, o si se considera siempre como algo positivo en nuestro pensamiento, entonces, la mentalidad del hombre del siglo veintiuno no es como debería ser…

De las tradiciones que no influyen negativamente, que respetan la vida, y hacen un bien, poco tengo que decir; que sigan adelante y a disfrutarlas todos por muchos años.

Pero lamentablemente, en el mundo, hay miles de tradiciones salvajes, de gente que conserva una mentalidad de la edad media o más retrasada. En este post me centro en algunas de las muchas que hay en España, y que son realmente horribles, en donde la sangre, como vampiros, es lo único que puede llegar a divertirles, con tal sadismo, que pone los pelos de punta. Entre ellas se encuentra por excelencia las corridas de toros, de la que ya dediqué un post y que te recomiendo que leas, en donde de una manera bestial, unos psicópatas maltratan a un toro con malas artes, jaleado por otra cantidad enorme de anormales, cual circo romano, que piden SANGRE, DOLOR y MUERTE.

Si hablamos del toro, ese animal que representa a este país (tan querido y famoso), podemos encontrar al toro de la vega, en Tordesillas (Valladolid), en donde sueltan al animal por las calles, lo persiguen y maltratan, hasta conducirlo a la vega de río Duero, donde unos picadores y lanceros lo revientan (literalmente) hasta su muerte, bonita tradición si señor… hace dos años, debido a la presión de los animalistas, se prohibió lancear al toro y matarlo en público, pero la realidad es que al final no se sabe bien lo que le hacen al pobre animal y cómo muere, porque matar, lo matan. Este pueblo, lleno trogloditas e idiotas sanguinarios, siguen pidiendo que se le claven lanzas al toro hasta matarlo, como "antes", como manda la tradición; gente mierda, que deberían clavarse ellos las lanzas por algún agujero profundo y desaparecer de este mundo.

Fiestas asesinas en España sobran, en Aragón, Andalucía y Castilla y León (catalogado de interés turístico), está el toro enmaromado, como por ejemplo en Benavente (Zamora), en donde atan una cuerda al animal por el astado y es arrastrado por la ciudad, provocándole desgarros en el cuello y por supuesto, empujones, patadas y demás, luego, ¡cómo no!, se sacrifica, pues si no estos simios (con perdón por nuestros antepasados animales), no descansarán tranquilos y no dormirán esa noche en paz. De esa cuerda os colgaba yo uno a uno, para que sintierais el pánico y el dolor más extremo.

Otra son, los toros embolados, en toda la comunidad de Valencia y Cataluña (en más de 100 municipios), en donde ponen en los cuernos del animal unas antorchas encendidas o pirotecnia, atado a un pilón, y nada, pues es muy divertido ver como el toro asustado se va quemando, mientras le pegan patadas, le tiran del rabo, etc., pero dicen que no sufre… verdaderos salvajes, cientos de personas que van a este espectáculo lamentable, desde niños a viejos, organizado por el ayuntamiento de turno... yo alucino, ¿y las leyes contra el maltrato animal?, ¿dónde está la justicia?, ¿qué hace la Policía y la Guardia Civil?, nada, como siempre.

España país de enfermos, cobardes y asesinos que solo disfrutan torturando animales, justificados por tradiciones con una solera decrépita llena de maldad. Una ameba tiene más sentimientos que todos estos psicópatas.

O por ejemplo el correr de los gansos en Carpio del Tajo (Toledo), en donde en honor al apóstol Santiago, se cuelga un ganso en una cuerda boca abajo, y ahora un cazurro (bueno, muchos), se acercan velozmente en un caballo, para tirarle del cuello y arrancárselo… si lo consigue es el más listo del pueblo al parecer; desde 1983 debido a la presión mediática, el animal ya lo colocan muerto, pero aun así, ¿de verdad que hay matar gansos para divertirse así?, asquerosamente horrendo, gente basura, para un pueblo de mierda, totalmente podrido.

El apedreamiento de Judas, en donde el Domingo de Resurrección, atan un muñeco a un poste, con una serie de tinajas a sus lados, que los pueblerinos de Robledo de Chavela (Madrid), rompen con piedras, el tema es que dentro metían animales, gatos, ardillas, etc., que morían de la forma más agónica, lógicamente. Ahora en los recipientes ponen papelillos, ¡ah! pero, también palomas que se crían en la torre de la iglesia, que naturalmente muchas de ellas acaban muertas. Una vez más, los españolitos y sus fiestas de sangre y borracheras.

También podemos nombrar la fiesta del cordero aquí en España, en donde se sacrifican miles de ellos en el rito islámico de Eid al Adha, una fiesta familiar preciosa en donde enseñarles a los niños el desprecio por la vida, parece necesario; ¡hey, musulmanes!, a matar animales a Arabia Saudita o a la India, que ya no es necesario desangrar lentamente a un cordero para comer y menos en honor a un Dios; malditas religiones, siempre igual. Y lo mismo digo con las matanzas caseras de tantos pueblos en España, verdaderos bestias.

Y así hay una larga lista de fiestas, como patos al agua en Sagunto (Valencia) donde los maltratan y ahogan, el encierro del pilón de Falces (Navarra) donde (incitándolas) tiran vaquillas por los precipicios, el correbous en Valencia y Cataluña, donde muchas vaquillas mueren ahogadas para diversión de la gente, por supuesto la mierda de San Fermín, la fiesta de las luminarias en San Bartolomé de Pinares (Ávila) donde pasan a los caballos por hogueras para purificarlos, etc., etc., etc. Sin hablar de los malditos cazadores o las miles de romerías en donde tantos animales mueren reventados, como pasa en el Rocío.

Como la cantidad de fiestas en donde se tiran toneladas de verduras, comida, agua y bebidas, que quedan desparramadas por los suelos, mientras los pobres que viven en sus esquinas se mueren de hambre... unos desgraciados ignorantes que cometen un crimen contra todo el que pasa necesidad.

Señores esta es la bazofia del país en que el que vivo, en donde miles de personas salen a la calle para torturar y matar a animales, que lo único que quieren es vivir como cualquiera; lo hacen con saña, con risas y alegrías propias de dementes, llenos de alcohol por supuesto, apoyado por las religiones (y su gran amor de dios) y las putas administraciones que se pasan por el forro, la derechos universales de los animales y las propias leyes contra el maltrato animal. ¡Maldita España!, ¿es qué todo lo haces mal?, ¿por qué los animales tienen que sufrir una vida de tormento, abandono y de crueldad, para el recreo de muchos?.

No es propio de seres humanos de esta nueva era, que sigan con tantas tradiciones de siglos atrás, en donde pensaban que la tierra era plana. Para todos los animalistas, vegetarianos, veganos y gente con sentido común, os animo a resistir tanto dolor y a luchar para que de una vez por todas estas tradiciones caigan, y el hombre no tenga que masacrar a un animal para pasar el rato; que los niños no vean más asesinatos y sean libres, en un mundo donde se cuide y se respete toda clase vida, para llegar a vivir en armonía y no condenar a la juventud con los mismos crímenes que esta bazofia comete cada año.

España, mira que me gusta tu clima y tu tierra, pero cada vez, odio más a los humanos que en ella habitan… Extranjeros no vengáis a este país, está podrido en todos los sentidos.

Mirad la España del sadismo, tanto del catedrático que está tirando del ganso, como los incultos que miran con ganas de sangre.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Maquillaje

En esta sociedad en la que vivimos, todo se ha convertido en pura cosmética, ante la cruda realidad de la que participamos como unidad, la única solución que tomamos cada día, es rellenarla completamente de colores, parcheamos todos los defectos, cogemos la brocha de la mentira y repartimos maquillaje a discreción hasta que una capa gruesa de pintura no nos deja ser consciente de la verdad.

Polvos y coloretes llenos de envidia, pintalabios egoístas, cremas envenenadas de todo tipo, sombras de ojos hipócritas, correctores falsos, pintauñas detestables, lápices de ojos llenos de ira, máscaras deformantes, pinzas hirientes, etc., que forman una amalgama y te convierten en una bestia, pues sabiendo todo lo que hay a tu alrededor, le giras la cabeza como si no fuera contigo, y no tuvieras la culpa.

Maquillamos lo que no nos gusta, a los feos y feas, gord@s, deformes, ancian@s, pobres, lo que no nos interesa, lo que nos incomoda, a los que piensan distinto a nosotros, los que no siguen los cánones establecidos, las guerras, los maltratos, a los enfermos, y hasta la misma muerte, con tal de aparentar vivir en un mundo maravilloso.

Es insultante muchas situaciones que he vivido, como por ejemplo, que muchos padres no quieran que su hijo, vea la foto de un toro de una corrida, que en España por desgracia es muy normal, porque puede traumatizarle, apartándole de la cruda realidad, pero luego se le deja al niño ver las atrocidades que salen en las noticias, en las redes sociales, divertirse con juegos violentos, ver películas bélicas o de una edad inapropiada para ellos.

Hay muchas fotos que deberíamos enseñarles a los niños, muchas verdades que tendríamos que contarles, para que luego alzaran la cabeza, te miraran con sus ojos y te preguntaran, ¿por qué ocurre eso, por qué lo permites…?, pero es demasiado incomodo, ¿verdad?. Comentarle lo sinvergüenzas que somos, ladrones, asesinos, cómplices de tantas maldades que se cometen cada minuto en la tierra… demasiado cruel para un niño, es mejor maquillarlo todo, mentir u omitir la verdad, y ya cuando sea mayor y no pueda cambiar, que sé de cuenta de la realidad por si sol@, sintiendo una enorme frustración e impotencia.

Hay que ser de la más baja calaña, para querer pintar a base de mentiras e ignorancias un mundo en blanco y negro, millones de personas y animales que mueren cada día de forma horripilante, mientras tú te dedicas a ver la televisión para olvidarlo todo o poner morritos delante del móvil mientras te haces un selfie, para que todos sepan lo “feliz” que eres en las redes sociales.

Tampoco entiendo que hay que tener en la cabeza, para traer a un niño a este mundo tan masacrado y enseñarle la misma mierda que te inculcaron y que continuas traspasándole en vena, para crear un monstruo, un parásito más de este trozo de roca devastado solo por tu culpa.

¿Cómo podemos taparles los ojos a los jóvenes y mentirles con un mundo feliz imaginario?, es que, ¿tan tontos los consideras?, a la sangre de tu sangre, ¿no entiendes que les estás perjudicando?, ¿no comprendes que les estás quitando la alternativa para cambiar el mundo?, con ese comportamiento tan “tierno”, los estás reventando e hipotecas su futuro, para que al final sufra incluso, mucho más que tú.

¡Ay que estupid@ eres!, tú que te crees que eres tan list@ y todavía no has entendido nada, que te convencen los medios de comunicación con cualquier noticia, los ricos, los políticos y demás basura, con su maquillaje esperpéntico de luz y color… todo es mentira… nada de lo que te dicen es verdad… pero tú les sigues como un/a borreg@, te resistes a los cambios y te crees poseedor de la verdad más absoluta.

Tss… ¿qué más quieres que te diga?, si por mucho que te cuente no vas a cambiar nada en tu vida, no piensas sacrificarte ni un poquito, si vas a seguir creyendo en un dios sin cuestionártelo, si no vas dejar esa alimentación tan horrorosa, si no vas a dejar de comprar tantas estupideces, si lo único que haces es criticar por donde quiera que vas, si no condenas las tradiciones que maltratan a los animales, si no ayudas a nadie, si pasas de todo, si te importa una mierda lo que ocurra a tu lado, si sigues apoyando a los mismos políticos… si… si hace ya tiempo que cerraste tu mente y ni siquiera piensas por ti mism@, como si estuvieras muert@.

Lo único en lo que te has especializado es en ser un/a buen/a maquillador/a de la vida, donde todo lo que te escandaliza lo pintas, lo camuflas para no verlo, como si eso fuera a solucionar los problemas… llevas toda tu vida igual, disfrazando realidades, pasando de puntillas por delante del horror, a ver si con suerte no te toca a ti. 

Deja ya esa absurda afición de embustes, que no te deja ser feliz, que te hace pensar que eres buena persona, porque no es así. El día en que realmente estés dispuesto al cambio, y dejes atrás estos perfumes baratos y polvos mal echados, entonces podrás decir, que realmente algo nuevo nace en ti, pues como realmente te ves más bell@ es al natural, nada de toda esta patraña que la sociedad y el sistema te inculca cada día. Tu opinión diferente es la que sirve, date cuenta lo importante que eres, que no te hace falta venderte como si fueras una putilla barata, o un esclavo sin luz en los ojos hasta la muerte y rendirte ante lo que quieren que hagas, ante lo que no desean que veas. 

¡No colabores en todo esto!.

Es hora de que tomes el desmaquillador en tus manos, y te quites tantas capas de pintura, para que te dejen ver la realidad y luego ayudar a otros también a desmaquillarse, para terminar limpiando el mundo de tanta hipocresía y una vida tan insustancial, en donde siempre haces lo mismo, año tras año y con esa rutina morirás.

Hazlo por ti, por los jóvenes, por tus hijos a los que “pintarraqueas” hundiéndolos en la misma basura en la que vives tú y tanto te quejas, ¿no te da vergüenza, no ves cómo se degradan cada vez más rápido?, hazlo por el planeta y la vida que hay en ella, no sigas jugando con algo tan serio, millones de vidas inocentes están en juego; apártate de todo lo que te perjudica, despierta a una nueva forma de vivir, no te conformes. Para que algún día puedas llamarte un adulto de verdad, que no se esconde tras un maquillaje mortal, ni participa de la mentira y la indiferencia del ser humano mas vil, en pleno siglo veintiuno.


Por eso, no limites a tu hijo, a los jóvenes, a tu propio aprendizaje, porque ellos nacieron en otra época diferente, aunque no te lo parezca, los niños tienen que ser educados, pero también se deben de dejar que se eduquen a sí mismos, para que encuentren una nueva esperanza, para que no tomen el mismo camino que tú, pues ya estás infectado y destruido por dentro, el hedor de tu pasotismo solo servirá para que los condenes hasta su muerte; para que no sean marionetas falsamente maquilladas, con una risa pintada, amargamente disimulada, que deformará tristemente su inocencia, hasta las maldades y egoísmos, propios de la sociedad que has construido. No los mutiles, no tienes derecho a hacerlo, ellos deben cambiar todo esto, reflexiona…


miércoles, 18 de octubre de 2017

El día de la marmota

Son las cinco de la mañana, suena el despertador, ¿eh, qué pasa, qué es esto?, ¿dónde estoy?, ¿qué es la vida?... el mismo sonido estruendoso que tienen todos estos aparatos del infierno me perfora los oídos, extiendo la mano para apagarlo, a ver si con suerte lo hago a la primera, - a ver… ¿pero dónde está?... todas las mañanas igual -, al final pego tres manotazos más y deja de sonar… el silencio se hace otra vez en la habitación, y lo único que quiero es quedarme un rato más porque no he descansado una mierda... cuando no es la espalda, es el cuello, primero tenía calor y luego frío, desde luego parece que tengo la menopausia… pero si soy un tío joder, además tengo treinta y ocho años, todavía no me habría llegado… ¿pero qué estoy diciendo?.

Como se nota que aún no me he despertado del todo… me pongo sentado en la cama con los ojos cerrados, todavía calentitos, invitándome a la horizontalidad, ¡qué mal!... ya empiezo a recordar quién soy y cuál es mi destino en esta vida, que nada tiene que ver con la peli del superhéroe que vi ayer por la tele…

Me levanto a trompicones y a oscuras, para no despertar la bella personita que me ha deleitado con un concierto nocturno, creo que era la sonata de claro de luna, pero reversionado un poco… un poco mucho diría yo… no hay nada que hacer, ni tiritas mentoladas, ni fundas de silicona, empujones o demás “sutiles advertencias” de que ¡no puedo dormir!. Pero no pasa nada, no paaasa nada, esto forma parte del amor… en fin, me pego con el sinfonier como siempre, en el dedo chico claro está (me aguanto el gritito), esto una costumbre que tenemos este mueble y yo, él se pone delante de mí todas las mañanas y yo lo acaricio con mi dedito, es como una relación amor odio, pero vamos tirando.

Cierro la puerta del baño principal despacito y enciendo la luz, ¡flash!, voy poco a poco recuperando la vista, que yo creo, la verdad, que esto repetido cada día, no puede ser bueno para la salud, pues va quemando la retina lentamente; veo algo reflejado en el espejo, algo que se parece, se intuye una supuesta forma humana, y entonces al verme la cara, se me viene a la cabeza aquella película interpretada por Bill Murray, el día de la marmota, en donde un reportero queda atrapado en un bucle temporal, y siempre repite el mismo día en un pueblecito bastante empalagoso para él, condenado a vivir todos los días, la misma jornada.

Pues así me siento yo, una cárcel impuesta en donde después de cada paso que doy, se cuál va a ser el siguiente… me lavo la cara, me visto, salgo a oscuras otra vez al dormitorio (es curioso porque ya no me pego con el sinfonier, ¿se echará a un lado?, umm, no sé), salgo al pasillo, cierro la puerta, bajo las escaleras a oscuras, porque como encienda la luz, se despiertan los gatos que tengo en la habitación de arriba y empiezan a maullar… así que desciendo sin ver nada, jugándome la vida, como los especialistas del cine, hasta llegar a la entrada, paso a la cocina y me tomo el desayuno, que me lo han dejado preparado, (¡ooh!, también eso es amor), un zumito, un vaso de chocosoja y alguna galleta, mientras las ojeras me llegan al suelo… quiero empezar a pensar, pero aún no puedo, hay un vacío en mi cabeza demasiado grande, y es que es un crimen levantarse a las cinco de la madrugada.

Tomo la maleta y salgo al patio, mi perro me recibe contento, le acaricio la cabeza y me dirijo hacia la cancela, lo miro y le digo – tú sí que vives bien chaval, voy a ganar el sueldo para comprarte la comida -, y al cerrar la cancela, escucho la tumbona, me detengo, abro otra vez la cancela y me encuentro al perro tirado en la tumbona del patio patas arriba para seguir durmiendo, me mira con la lengua fuera y caída hacia un lado… ¡no tiene guasa el perro!, en fin, me voy que llego tarde.

Ese es el inicio de mi día a día, contado siempre con un poco de humor, porque sin él estamos perdidos, pero dejando al lado la parte cómica, si es verdad que así veo todo lo descrito, y pienso que toda esta rutina diaria en el pasar de los años, no es vivir la vida. Realmente estamos sumidos en esta esclavitud que nos aleja totalmente de lo esencial, durante tantas generaciones hemos asumido todo esto como lo que debe de ser, lo tenemos tan metido en el cerebro, que malgastamos cada latido en obligaciones, que no deberían serlas, o al menos, no como nos impone este sistema capitalista.

Y cada año que pasa, te vas hundiendo más y más, agachas la cabeza ya que no hay salida posible, todo sigue igual, año tras año la misma rutina - y da gracias de poder hacerla -, me dicen, ¿pero merece la pena una existencia así?. Nos ponen una ventana con la que nos distraemos, la televisión, la consola e internet en donde puedes vivir mil vidas ficticias… donde nos dan golosinas tecnológicas y una vez al año vacaciones para desconectar de todo.

Y ese todo induce al egoísmo, a ser esclavos, producir y producir, como hace una vaca para nosotros, que pena, tanta genialidad, tanto poder, encerrado en un sistema que te hace revivir lo mismo cada día y además, te convence de que debe ser así y tienes que estar content@... eso para el que puede, pues hay millones de personas y seres vivos que vivir en este eterno día es el peor de los infiernos.

Pero da igual, vivirás los años que sean, harás lo que te digan, pasarán los meses y sufrirás, protestarás con la boca cerrada, y seguirás reviviendo este día de la marmota , el mismo, hasta que tu cuerpo no pueda más… este es el justo castigo que te mereces, por haberte conformado así, cada vez que te levantas de la cama y no haces nada por cambiar el mundo… ya estás encerrado, el bucle se repite una y otra vez, ten por seguro que tú morirás en él.